Toledo: la fascinación de la historia

La ciudad de Toledo se levanta sobre un promontorio rocoso rodeado en su totalidad por el río Tajo. Hagamos un poco de retrospección y recordemos, que en tiempos de la dominación romana, incluso más tarde, se convirtió en capital del reino hispanogodo. Que su gran florecimiento lo vivió con los árabes, bajo el califato cordobés siendo taifa independiente. Y muy interesante para nuestra sociedad actual es mencionar, que en el año 1085 Alfonso VI se convirtió en el rey que garantizó la convivencia de judíos, musulmanes y cristianos concediéndoles los respectivos fueros, y que en el siglo XVI, Carlos V eligió Toledo como corte de su Imperio -hasta que fuera trasladada a Madrid en el 1563-, construyendo el Alcázar.

El inmenso patrimonio del que goza esta bonita ciudad se concentra en su casco antiguo, delimitado por el tramo casi circular del Tajo y los restos de las antiguas murallas. Elegimos el inicio de nuestra ruta entrando en la vieja ciudad por el norte a través de alguna de sus magníficas puertas como la llamada puerta Vieja de Visagra, la de Alfonso VI, de estilo califal. Muy cerca se alza la puerta Nueva de Bisagra, en la plaza del mismo nombre, de origen árabe.

Transcurrido un corto tramo, nos encontramos en la calle Real del Arrabal que nos conduce hasta la iglesia de Santiago del Arrabal, del siglo XIII, destacando la muestra del mudéjar toledano. En la calle Carretas encontramos una bellísima torre del siglo XIV, la puerta del Sol y la puerta de Alarcones, las dos de estilo mudéjar. Continuamos hasta llegar a la puerta de Valmardón, del siglo X y la más antigua que se conserva. Llegamos a la mezquita del Cristo de la Luz, en perfecto estado de conservación, considerada la obra islámica más importante de Toledo.

Paseando por Real del Arrabal y Gerardo Lobo alcanzamos la orilla del Tajo, fuera de las murallas, con el puente Alcántara, de origen romano aunque remodelado por árabes y cristianos. La calle contigua es la de Miguel de Cervantes que se levanta el museo de Santa Cruz, un antiguo hospital del siglo XVI de estilo gótico tardío con la portada plateresca de Alonso de Covarruvias. Y ya nos encontramos en el centro de Toledo, la plaza Zocodover y accedemos por la cuesta de Carlos V, por la que subiremos a la colina más alta de la ciudad presidida por el Alcázar, una impresionante obra renacentista asentada en lo que anteriormente fue pretorio romano, palacio visigodo y fortaleza califal. Esta maravilla imperialista tiene un patio central y grandes torreones en las esquinas. Destruido durante la Guerra Civil, se reconstruyó según el original y en la actualidad acoge el Museo del Ejército y la Biblioteca de Castilla La Mancha.

 

Toledo

Ciudad de Toledo. Fuente

 

Aprovechemos que nos encontramos en la parte sur de la ciudad para detenernos en la plaza de San Justo donde se encuentra la iglesia de los Santos Justo y Pastor, de estilo renacentista, en cuyo interior destaca la capilla del Corpus Christi. De camino al centro, encontramos la iglesia de San Andrés, en la plaza del mismo nombre y prácticamente al lado, el Palacio de Suer Téllez de Meneses, actual seminario sacerdotal.

La plaza Santa Isabel nos descubre el convento de Santa Isabel de los Reyes hasta llegar a la plaza del Ayuntamiento, enmarcada por tres de los más importantes monumentos de la ciudad: el Ayuntamiento, edificio renacentista del arquitecto Juan de Herrera y completado por Jorge Manuel Theotocópuli, hijo de El Greco; el Palacio Arzobispal, una austera construcción renacentista; en el tercer flanco de la plaza encontramos la Catedral, considerada la más monumental de todas las construidas en España durante el periodo gótico. Independientemente de su atractivo arquitectónico hay que hacer hincapié en el conjunto que alberga, como las obras de Rubens, Rafael, Goya, Tiziano, El Greco, Zurbarán y Velázquez.

Continuamos nuestro paseo por el barrio judío llegando a la iglesia de El Salvador, una antigua mezquita que aún conserva rasgos de su fisonomía islámica original. Detrás del Taller del Moro, un antiguo obrador de artesanos, está la iglesia de Santo Tomé, famosas por ubicar el célebre cuadro de El Greco, “El entierro del conde Orgaz”. En la calle próxima nos topamos precisamente con la Casa-museo de El Greco, y junto a ella, la sinagoga del Tránsito. En el acantilado de Roca Tarpeya, con impresionantes vistas al Tajo, se encuentra el museo Victorio Macho y en la adyacente calle Reyes Católicos hallamos la sinagoga de Santa María la Blanca, del siglo XII transformada posteriormente en iglesia. La calle próxima, del Ángel, nos lleva a los baños Árabes.

El Museo de Arte Contemporáneo está en la plaza San Antonio y la calle Bulas. Flanqueando la plaza de San Román aparecen la iglesia de San Román y el convento de San Clemente. Muy cerca, junto a la plaza San Vicente llegamos al palacio universitario de Lorenzana, un magnífico edificio neoclásico y actual universidad de Castilla La Mancha.

No olvidamos visitar el Monasterio de San Juan de los Reyes, acercarnos al puente de San Martín, atravesar la puerta de Cambrón y llegar a la ermita del Cristo de la Vega hasta finalizar nuestro fantástico paseo en las ruinas del Circo Romano, el segundo en tamaño de la Península y uno de los más grandes del Imperio.

Si después de todo esto te apetece visitar la ciudad, te lo ponemos realmente fácil proponiéndote los alojamientos que tenemos en la población ¡No pierdas un segundo en ver esta maravilla cultural!

 

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