Siguiendo las huellas de Don Quijote por Castilla-La Mancha

Comenzamos en Puerto Lápice, una localidad que tiene ventas con nombres que evocan distintos pasajes de personajes de ‘El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha’, que engloba las cualidades que se repiten en toda nuestra ruta: paredes blancas, casas civiles blasonadas y excelentes muestras de rejería ornamental en las fachadas.

Nuestro camino nos lleva hasta Consuegra, para ello debemos retroceder por la N-IV para tomar la salida a Madridejos, coger la CM-400 pero sólo durante unos kilómetros y, finalmente, la CM-4116 a lo largo de 1 km que nos acerca al pueblo. Por una pista asfaltada de 1,5 m nos topamos con el cerro Calderito, donde aparecen dispersos 11 molinos de viento que tienen nombres de tinte quijotesco. Junto a los molinos destaca el castillo, un increíble mirador y abajo, el casco urbano con la plaza de España donde se encuentra el Museo Municipal, situado en los Corredores, una construcción del siglo XVII. No hay que perderse la visita a la iglesia de San Juan, de estilo castellano-mudéjar, el convento de las Carmelitas, del siglo XVI, la iglesia de Santa María la Mayor, la ermita de la Vera Cruz o el Ayuntamiento.

 

Don Quijote

Los Molinos de Don Quijote en Consuegra. Fuente

 

Seguimos hasta Madridejos donde en su casco antiguo destaca la parroquia del Salvador, del siglo XVI, los conventos de San Francisco y las Clarisas, y la plaza de toros, con la peculiaridad de que sus gradas están excavadas en la tierra. Cogeremos la CM-400 en dirección a Villafranca de los Caballeros y, a la altura de Camuñas nos desviamos a la derecha por una carretera local para llegar a Herencia dónde destacamos la plaza de España, la iglesia de la Inmaculada Concepción y la de Nuestra Señora de la Merced.

Y llegamos hasta Alcázar de San Juan por la N-420, importante nudo de comunicación de La Mancha, en su condición de cruce de caminos la han convertido en una localidad pródiga en monumentos: la plaza de Santa María la Mayor, de origen románico; el antiguo convento de Santa Clara, las iglesias de Santa Quiteria y San Francisco, entre otros muchos.

Nos encaminamos por la N-420 a Campo de Criptana, donde su principal atractivo, son sus molinos de viento. Justo en el camino, hay una serie de casas típicas que ascienden por empinadas cuestas, algunas de ellas están excavadas en la tierra como la casa de los Tres Cielos, y hasta los molinos se accede por la calle Fuente del Caño. Continuamos hasta El Toboso, pero antes hay que pasar por la N-420 y después de 15 km por Pedro Muñoz hasta el desvío a la izquierda de la CM-3103.

En El Toboso encontramos todo en torno a Cervantes y el Quijote, gracias a la particular casa de Dulcinea, que en verdad perteneció a Doña Ana Martínez Zarco de Morales y en cuyo interior se conservan dependencias y mobiliario de la época. Desde aquí nos dirigimos a Mota del Cuervo tomando una carretera local durante 5 km para salir a la N-301. Protagonistas, de nuevo, los molinos de viento, esta localidad es conocida como el “balcón de La Mancha” por las vistas espectaculares que hay desde la sierra.

Belmonte es el final de nuestra ruta. Es la ciudad natal de Fray Luis de León y llegamos por la N-420, dirección a Cuenca. En su parte más alta se encuentra la iglesia Colegial de San Bartolomé, en cuyo interior podrás observar importantes esculturas, pinturas y trabajos en orfebrería. La colegiata, consta de tres naves, dos portadas y que con el convento de los Jesuitas, completan el paseo por la localidad.

 

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