
Quizá fueron estos colores los que otorgaron esta singular denominación a una comarca del noroeste de León que puede presumir de atesorar todos los ingredientes de un paraíso del turismo rural. Aunque a primera vista pudiera parecer lo contrario este espacio de la montaña leonesa está constituido por comarcas bien diferenciadas entre sí: Omaña, Babia, Laciana y Luna. Como acertadamente ha señalado el escritor leonés Pedro Trapiello “Tan juntas y se distinguen. Comparten a trozos su paisaje, pero sus trabajos, sus días y hasta su lengua son distintos”.
La comarca del Luna, una de las más singulares y sugestivas de toda Castilla y León, aparece dividida geográficamente en dos zonas bien diferenciadas: Luna de Abajo y Luna de Arriba. A la primera, la más meridional, se accede desde la localidad de La Magdalena. Tras dejar atrás la autopista de Asturias, una tranquila carretera comarcal remonta en paralelo la corriente del río Luna. 
La primera localidad que encuentra a su paso es Garaño. Unos kilómetros después, a mano derecha, aparece el cruce que enfila hacia Portilla de Luna. Ante el viajero se dibuja un estrecho valle recorrido por el arroyo de Portilla y en el que vegetan unos espesos robledales en los que todavía es posible encontrar algún ejemplar centenario.
Desde Portilla de Luna parte un recorrido senderista que permite alcanzar la impresionante garganta caliza de Los Calderones. Al otro lado de la misma se descubre un bien conservado pueblo: Piedrasecha.
De nuevo por la carretera principal y nada más pasar la localidad de Mora de Luna se descubre, cerrando el valle, la presa del embalse de Barrios de Luna. Un carreteril asfaltado que parte hacia la izquierda permite alcanzar el gran muro de contención. En el breve camino se atraviesa una trinchera abierta en la roca en la que se descubren unos interesantes yacimientos fosilíferos. La carretera cruza por encima de la presa —tiene una altura de 82 metros— y permite divisar en toda su extensión el lago artificial, rodeado de picos montañosos, que retiene las aguas del río Luna. En Los Barrios de Luna, localidad acurrucada a los pies del embalse que lleva su nombre, aún resuenan los ecos del linaje que durante la Edad Media dominó toda la montaña leonesa: los Condes Luna.
Otra vez por la carretera comarcal, hay que seguir bordeando el embalse y, después de atravesar varios túneles, alcanzar el término de Mirantes, que ya pertenece a Luna de Arriba. Mirantes es famoso por su club náutico y, sobre todo, por un tesoro botánico que crece sobre la descarnada roca caliza de sus montañas: el Sabinar de Mirantes, el más occidental de todo el continente europeo.
La carretera llega hasta la cola del embalse y alcanza el cruce que se dirige hacia Caldas de Luna. Al final de este alargado y bien conservado pueblo, se descubre, encajado en el fondo de un estrecho valle cerrado por altivas montañas de cerca de 2.000 metros, el Balneario de Caldas de Luna. Aunque su origen se remonta a la época romana, en la actualidad es un moderno establecimiento hidrotermal en el que se puede encontrar la tranquilidad perdida y recuperarse de dolencias reumáticas, renales y respiratorias.
Tras visitar La Vega de Robledo y Robledo de Caldas, el recorrido pasa por debajo del llamativo puente de tirantes “Carlos Fernández Casado” por el que la autopista salva el embalse del río Luna. Sin problemas se alcanzan Pabladura y Sena de Luna.
Y cómo final llegamos a Murias de Paredes, capital de la comarca de Omaña y villa medieval situada bajo la protección de la peña del Cubichón, antiguo emplazamiento de lo que podría haber sido un importante castro celta de la Edad del Hierro. Será el lugar dónde decidimos descansar y reponernos, justo en los Alojamientos Rurales en la Comarca de Omaña.
Cómo llegar
Una vez en la ciudad de León es necesario localizar el enlace con la autopista, A-66, que se enfila hacia Asturias. Al llegar a la salida de La Magdalena se debe abandonar la autopista y buscar la carretera comarcal 623 que bordea el embalse de Barrios de Luna y permite recorrer todo el Valle del Luna.