
Los pueblos blancos deben su nombre a la costumbre de sus habitantes de encalar las fachadas de casas y se caracterizan por sus calles estrechas y los rojos tejados a lo que hay que sumar su increíble paisaje, todo ello ha llevado a convertirse en una de las rutas más bonitas de España.
Antes de comenzar nuestra ruta en la bonita localidad de Arcos de la Frontera, realizamos una visita obligada a Jérez de la Frontera, ciudad de atractivos mundialmente famosos que la convierten en una de los destinos más completos y sugerentes de toda Andalucía. Lugares como sus incomparables bodegas de Jerez, catedrales donde el vino y brandy nacen, se crían y envejecen en silencio, el disfrute del flamenco más puro día a día, su centro antiguo, declarado como Conjunto Monumental Histórico-Artístico, donde iglesias, palacios y edificios singulares se descubren entre naranjos y fuentes a lo largo de plazas, calles y rincones. Son razones más que suficientes para no dudar en pasar unos días en esta bella ciudad eligiendo el Hotel Chancilleria, un hotel ecológico, único en el corazón de Jerez y ubicado en el barrio de Santiago, la cuna de flamenco, donde han nacido algunas de las grandes figuras de este arte. La rehabilitación de dos casas del siglo XIX resulta muy original y combina diseño contemporáneo con lo mejor de las líneas tradicionales con el fin de ofrecer el nivel de confort que el viajero exige y merece.
Arcos de la Frontera está situada en colina a 160 m., sobre el río Guadalete. La imponente torre de la iglesia de Santa María de la Asunción es testigo de un entramado de iglesias, conventos, palacios, casonas solariegas y sencillas viviendas que se levantan entre estrechas calles de esquinas rematadas por columnas o marmolinos de culturas anteriores. Hablamos de edificios como el Castillo de Arcos, el convento de San Agustín, la Iglesia de San Pedro, el Ayuntamiento del siglo XVII, la Iglesia de San Francisco, o la Iglesia de la Caridad. En Arcos, aprovechamos para degustar la gastronomía de la zona en el Bar-Restaurante Frasquito o si decidimos pasar unos días, alojarnos en la Hacienda El Tesorillo, una nueva modalidad de turismo que empezó a tener auge en éstos últimos años cuando la gente empezó a buscar otras alternativas de alojamiento menos tradicional, en un establecimiento dedicado a la actividad ganadera compartiendo las vivencias diarias de sus pobladores: la cría y adiestramiento de los más bellos caballos andaluces.
A tan sólo 16 Km. hacia el nortellegamos a Espera, población muy antigua con un castillo árabe y su iglesia de Santa María de Gracia y Bornos en el que destacan, sobre todo, los castillos del Fontanal y de los Rivera, y la iglesia de Santo Domingo de Guzmán. Seguimos hacia el noroeste y Villamartín, camino hacia Prado del Rey, nos sorprende con las ruinas del castillo de Parajete.
En Prado del Rey se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen que inevitablemente debemos visitar. Digno de mención es el Hotel Restaurante Del Carmen establecimiento singular que mantiene el diseño y las formas de las casas rurales que pueblan la hermosa Sierra de Cádiz. Ya en El Bosque, el agua nos guia para realizar un paseo por la rivera de su río truchero y como villa puerta al parque natural Sierra de Grazalema, nos adentra en uno de los parques naturales más grandes de Andalucía. Camino a Ubrique, vemos que su característica principal es la de ser una fundación fenicia, pasamos por El Bosque y tomamos un respiro en La Huerta del Molino de Arriba, un antiguo molino harinero de finales del siglo XIX, catalogado como de Interés Etnológic y adecuadamente rehabilitado. Ya en Ubrique una visita obligada es La Fresneda, un alojamiento que además de sus comodidades dispone de unas vistas fantásticas de la Sierra de Cadiz.
Continuamos hacia Benaocaz, con un bonito Ayuntamiento barroco y Casa del Ermitaño, que nos abre sus puertas para que disfrutemos de sus fantásticas vistas a la Sierra. Y llegamos a Villaluenga del Rosario, cuya plaza de toros está excavada en la roca.

Grazalema es la localidad española donde más precipitaciones se producen al año, la fuerza del agua sustentó el desarrollo de industrias artesanales que se pueden contemplar en el Museo de las Manatas, y hasta hace poco tiempo en la producción hidroeléctrica obtenida del río Majaceite.
Centro del parque natural del mismo nombre, en ella descubrimos la Iglesia de Nuestra Señora de la Aurora, y en La Borreguilla encontramos un lugar donde alojarnos para descubrir con suficiente tiempo esta increíble zona, una casa en armonía con la nobleza arquitectónica del edificio, la decoración es toda una celebración de elegancia y vistosidad, con el punto justo entre sobriedad y detallismo. Como también en el Hotel Rural Las Hazuelas, donde podremos disfrutar de la cocina tradicional de la Sierra de Cádiz. Especializado en carnes y chacinas ibéricas de la zona, carnes de caza, quesos artesanales Payoyo, verduras y hortalizas de huerto propio, postres caseros. Todo ello unido a que también ofrecen alojamiento, es lo que nos hace decidirnos, sin dudar, para pasar unos días en Grazalema.