Era la tercera vez que recorría el camino de Santiago, donde una de sus etapas concluye en Molinaseca.
Cuando uno recorre la senda que lleva hasta el valle del Bierzo, impregnándose intensamente de los colores y olores hasta formar parte del entorno, relegando el cansancio en virtud del disfrute del momento, anhela el calor y el cobijo que te ofrece el pueblo más cercano.
Ahí, en Molinaseca, en la plaza del Cruceiro, una casa en ruinas me invitó a convertir un sueño en realidad.
Ahora, sentado en la “posada de Muriel” donde sus puertas están siempre abiertas, invito a todo caminante, vecino, amigo y forastero a compartir unos momentos de paz, sosiego y buen comer. No puedo ser objetivo al hablar de mi posada. Creo que es mejor que otros hablen de nosotros y compartan su experiencia.
Lo que dicen de nosotros:
Tanto si uno está en peregrinación por el camino hacia Compostela, como si no, bien merece la pena detenerse en molinaseca -León- para disfrutar de la calidez de esta posada berciana.
No hay que alejarse mucho de la posada para comenzar el disfrute de los atractivos del entorno. Molinaseca es un pueblo de bella traza medieval, con su puente romano, su piscina natural en el río Meruelo y más de 40 bodegas que animan sus calles y permiten catar vinos.
Sin duda alguna, en la misma zona, el impresionante paisaje de las Médulas, declarado Patrimonio de la Humanidad, bien merece una jornada romana.
El siguiente distintivo que acredita a La Posada de Muriel como uno de los mejores hoteles de España, Portugal y Andorra. Certificado por notodohoteles.com
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