
Desde la plantación de la uva Airén, después de que la filoxera destruyera los viñedos en 1911, surgió en Valdepeñas un estilo propio de vinos tintos denominados aloque o clarete, obtenidos de la mezcla de uvas blancas y tintas. Hoy, sin embargo, hay un creciente interés por los tintos envejecidos, que conservan un suave carácter distintivo.
La atención puesta en el control de calidad, las nuevas tecnologías aplicadas a la elaboración del vino y la maestría con la que se realiza su comercialización, auguran un gran futuro a los caldos de esta denominación.