El clima es el continental semiárido característico del borde de la meseta, que aquí inicia su descenso hacia el Valle de Vinalopó.
Las precipitaciones son más bien escasas (sólo 350 Mm. al año) y mal repartidas, siendo más abundantes en primavera y otoño y casi siempre en forma de aguaceros tormentosos, con frecuencia acompañados del pernicioso pedrisco.
Los acusados contrastes térmicos son también muy típicos de esta zona de meseta.