La navegación a vela tuvo sus comienzos hace miles de años. Según informaciones, un individuo sujetaba una piel para atrapar el viento y descubrió que de esta manera podía escapar de la tarea de remar cuando el viento era favorable.

Cuando el viento no era favorable, no tenía salida, debía remar. A medida que pasaron los siglos, los barcos propulsados a vela eran desarrollados para pescar, para comercializar y para las fuerzas militares. La piel que se sostenía para atrapar el viento fue reemplazada por velas tejidas.
Estos barcos eran razonablemente eficientes para la navegación con viento a favor y viento lateral pero terriblemente lentos cuando tenían que navegar con el viento en contra.
El problema surgió cuando debían navegar en canales estrechos donde no tenían más opción que navegar contra el viento la mayoría del tiempo. De esta manera, aparecieron botes más pequeños de diferentes clases: las embarcaciones árabes (dhow) del Mar Rojo y los cúters del Bristol Channel en Inglaterra fueron los primeros botes que presentaron una buena capacidad de navegación a barlovento.
No hay que olvidar que las primeras embarcaciones fueron sólo balsas y flotadores hasta que se inventó un tronco ahuecado ése fue el primer barco. Los antiguos romanos, por ejemplo, utilizaban embarcaciones a vela equipadas con varios bancos de remos para transportar a sus ejércitos hasta Cartago y otros frentes de operaciones.

Actualmente, los veleros modernos pueden navegar contra el viento en forma rutinaria y llegan a ser, y no llegar a ser en algunas ocasiones, y no es un dicho, más veloces que el viento.
Desde el día en que aparecieron los motores en los botes, la navegación a vela se ha convertido paulatinamente en una actividad que la gente practica por diversión: se ha transformado en un juego donde la comprensión de la física que participa demuestra ser extremadamente útil.
Cuando hablamos de Vela, debemos saber que se trata del arte de controlar la dinámica de un barco propulsado por la mera acción del viento sobre sus velas.
La navegación a vela puede ser de recreo o de competición. Las competiciones de vela se llaman regatas, y las embarcaciones yates. La vela exige la utilización de una terminología muy específica que evita en gran medida la posibilidad de cometer errores o malentendidos en sus complejas maniobras.
Tipos de Veleros

En función del número de cascos, las embarcaciones a vela se llaman monocascos, catamaranes, y trimaranes.
Los catamaranes y trimaranes son embarcaciones multicasco. En función del número de mástiles, o palos, y el número y forma de las velas y del resto de componentes del aparejo, existen multitud de denominaciones diferentes para cada tipo de embarcación. Desde los cúters y balandras de un palo, a las goletas y bergantines de dos palos, o las fragatas de tres palos
Vela Ligera y Vela de Crucero
Las embarcaciones de Vela ligera son las de menor eslora, han de ser varadas en tierra antes y después de la navegación. Carecen de motor. Suelen ser modelos con unas medidas, peso y aparejos idénticos, que regulan las diferentes clases a las que pertenecen.
Las embarcaciones de Crucero son, normalmente, de mayor eslora, se mantienen a flote todo el tiempo, ya que su orza y su timón no son extraíbles. Pueden pertenecer a una clase o ser diseños únicos.