
Hablamos de una zona caracterizada por el frío intenso y unos bruscos cambios de temperatura entre el día y la noche estivales que provocan un perfecto equilibrio del fruto durante la maduración. Es en otoño cuando se recoge una uva de magnífica calidad. La propia naturaleza y el paso del tiempo han generado un suelo de excepcionales características sobre el que arraigan unas cepas concebidad para ofrecer el mejor fruto.
El desarrollo del fruto en las distintas variedades es el siguiente:
•Tempranillo•Merlot
Racimos pequeños y compactos con bayas pequeñas esféricas. De brotación tardía.
•Garnacha Tinta
Difícil maduración. De racimos medios, compactos y de maduración muy tardía
•Malbec
Difícil maduración y escasa producción. Los racimos son medios, sueltos los pedúnculos y bayas pequeñas. Brotación tardía.
•Albillo
Adaptación muy buena y pronta maduración. De racimos medios, sueltos con bayas doradas de piel muy fina.
Una característica de la Denominación de Origen Ribera del Duero, es que la producción máxima reglamentada admitida por hectárea es de 7.000 kilogramos y la uva procedente de parcelas cuyos rendimientos sean superiores a este límite autorizado, no puede ser utilizada en la elaboración de vinos protegidos por dicha Denominación.