Han leído bien, para sentarse a la mesa los comensales deben utilizar tazas de váter en vez de sillas.

Parece que comer sentado en un urinario se está convirtiendo en una moda, inaudita, desde luego, pero comer en uno de estos lugares significa estar a la última. Una mezcla absolutamente explosiva y, aunque digan lo contrario los propietarios, nada cool.
Situado en el número 345
de la Avenida de la República en Matosinhos, Portugal, el restaurante
W’Duck abrió sus puertas a finales del pasado año y cuentan sus dueños, que su intención es la de representar todo el proceso que sigue a la comida. El restaurante es un enorme espacio decorado en blanco con sus mesas y los váteres como sillas.

Aunque pareciera que han "roto el molde", no es así. Ya existe el pionero de esta singular decoración, es el Toilet Bowl de Taiwan, donde la silla es un urinario y la mesa una bañera.
En el menú puedes encontrar una cocina totalmente mediterránea y orgánica, nada mejor en este tipo de restaurantes, ¿no creen?