Cómo Llegar
Arlés cuenta con una excelente comunicación por carretera, desde España se llega por la autopista A54, desde París por la A7,A9 o A54 y desde Italia por la A9.
El tren de alta velocidad es otra opción de acceso, las líneas que comunican con Arlés son la Marsella-Paris y la Montpellier-Paris TGV.
En avión: los aeropuertos más cercanos son los de Nîmes - Arles - Camargue a 25 Km., el de Marsella a 65 Km., Avignon Caumont a 65 Km. y Montpellier a70 Km.
Dónde Alojarse
El Grand Hotel Nord Pinus, en el número 14 de Place du Forum, es uno de los hoteles con más personalidad de toda la región. Sus paredes pintadas con vivos colores junto con los cuadros y fotografías le dan un aire original y exclusivo. Por sus 25 habitaciones pasaron personajes como Hemingway o Picasso. Los precios suelen se de unos 137 e la habitación doble.
Dónde Comer
Los provenzales siguen apreciando el valor de la cocina tradicional y eligen alimentos frescos de cada estación, haciendo acopio de ellos en los mercadillos de los pequeños comerciantes, campesinos que cultivan su propia tierra y venden directamente su producto.
Unos de los Restaurantes más emblemáticos de la ciudad es Le Vaccarès, en Place du Forum-Rue Farozin. Un lugar muy concurrido desde tiempos inmemoriales. Entre sus muchos clientes cuenta con Daniel Boulanger o el diseñador Christian Lacroix. Y si lo que desean es la cocina provenzal, L’Escaladou, en Rue Porte de L’Aure. La calidad y el precio se dan la mano.
De Compras

Encontrar buenos regalos u objetos de regalo en Arlés, como en toda Provenza, no resulta difícil sin necesidad de hacer un excesivo despilfarro.
Las mejores compras son la artesanía y los productos que dan fama a la región como los santons (figuritas de arcilla), piezas de cerámica convencional o del tipo faïence (delicadas y recubiertas de un vidrio opaco), telas de colores brillantes, cestas hechas a mano o productos de baño elaborados con las populares hierbas locales, sobre todo el espliego.
Hacerse con frascos de conocida esencia de lavanda, una bolsita de hierbas de Provenza o una botella del clásico aceite de oliva de tono verde es casi, casi un deber para el viajero.
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