El genial pintor vivió sólo un año en Arlés pero su actividad creadora fue frenética. La mayor parte de sus cuadros fueron pintados en los campos y jardines de los alrededores de la ciudad. Sin embargo, varias obras maestras fueron realizadas tomando como modelo distintos zonas del casco urbano de Arlés.

El departamento de turismo de la ciudad ha colocado en distintos rincones unos carteles que identifican los distintos lugares pintados por Van Gogh.
Toda la ciudad rinde un continuo homenaje a un pintor que hace algo más de un siglo fue rechazado y temido por sus habitantes debido a sus constantes ataques de locura. Ni él podría imaginar que con el tiempo muchos turistas vendrían todos los años a Arlés en busca de los paisajes de Vincent. La intención de la ciudad es la recuperación del Arlés que aparece en los lienzos de Van Gogh.
Elegimos un recorrido de lugares, personalmente significativos, a través de esa mirada atormentada del genio. Primera parada: la Place Lamartine donde se encuentra el café, -actualmente Café L'Alcazar- en el que se alojó Van Gogh recién llegado de París. Pasados unos meses, la sala de este Café y sus parroquianos fueron el escenario del duelo pictórico Gauguin-Van Gogh con sus respectivas visiones del mismo espacio, nos referimos al cuadro El Café Nocturno.

En una de las esquinas de esta plaza se encontraba La casa amarilla, el lugar donde Van Gogh se instaló en septiembre de 1888. Aunque nunca llegó a materializarse, la idea del pintor era crear en ese lugar su “taller del Midi”, una residencia donde podrían vivir distintos artistas interesados en pintar los colores y la luz de la región del Midi francés, una semejanza al estilo de la escuela de Pont Aven en la Bretaña.
En esa misma casa amarilla se alojó también Paul Gauguin el mes de octubre del mismo año. Van Gogh contento con su llegada pintó en las paredes de su habitación grandes girasoles amarillos. A las puertas de la casa se encontraba un parque público que Van Gogh también pintó varias veces.
La casa de Van Gogh fue destruida por los bombardeos de la segunda guerra mundial, y actualmente se puede ver el edificio de cuatro plantas que tras la casa del pintor aparece en su famoso cuadro La casa amarilla.

Otro de los lugares preferidos por Van Gogh era la
Place du Forum. Hoy en día los cafés de esta plaza se encuentran a rebosar de turistas y ya en tiempos del pintor, este era el lugar más animado en las noches de Arlés.
En el mes de septiembre de 1888 colocó por primera vez su caballete en plena plaza, justo en frente del
Café le Soir. El ahora
Café Van Gogh, fue pintado con el efecto que producía la luz de gas que iluminaba su terraza. El resultado es el maravilloso cuadro
Terraza del Café de la place de Forum en Arlés por la noche.
El porche y las mesas del actual Café Van Gogh fueron totalmente restaurados incluyendo fielmente todos los detalles del cuadro de Vincent. Merece la pena visitar el Café por la noche e intentar observar los melancólicos tonos azules y amarillos que buscaba siempre Van Gogh en sus escenas nocturnas.

Justo al sur de Arlés se encuentran los
Alyscamps, la antigua necrópolis romana en cuya avenida central se encuentran, formando dos hileras, una serie de sarcófagos de mármol blanco.
La avenida principal de este antiguo cementerio flanqueada por altos árboles es un agradable lugar de paseo cuya atmósfera atrajo en 1888 a Gauguin y Van Gogh, donde ambos pintores realizaron una serie de cuadros sobre este paseo.
Finalmente, al sur de la ciudad, para cruzar a la otra orilla del Ródano por el Quay du Rhone, otro de los lugares por los que Vincent solía pasear por la noche. Mientras cruzamos, el reflejo de las luces y farolas nos trasladará al cuadro Noche estrellada sobre el Ródano.
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