Son lugares llenos de misterio que con el paso del tiempo ganan fuerza y logran alimentar sus secretos como reclamo de excéntricos y curiosos, convirtiéndose en destinos por sí mismos.

Los huéspedes informan continuamente de sucesos extraños pero, indiscutiblemente, se han acostumbrado a sus fantasmas y Dalhousie, esa fascinante fortaleza situada en un bello parque a orillas del río Esk, consigue atraer a sus visitantes como si de un lugar mágico se tratara. Algunos estudios hablan del poder de la sugestión, otros de sonidos a muy baja frecuencia que puedan provocar en el hombre sensaciones extrañas. Pero si por el momento algo parece claro acerca de estos enigmas, es que el mejor estímulo para mantenerlos vivos sigue siendo la duda, algo frecuente en la historia de Escocia, tierra de lagos y leyendas.
Para unos se trata de un lugar maldito, para otros de una isla dentro de la propia isla Manhattan donde refugiarse en busca de inspiración. Sus paredes atesoran el mayor número de obras de arte inimaginable. En una ciudad donde el precio de los alquileres corta la respiración, el Hotel Chelsea lo pone fácil: si tienes algo que ofrecer como artista, habla con Stanley Bard, su propietario, un auténtico mecenas que a cambio de obra y un precio razonable te cede un espacio donde vivir y seguir desarrollando tu afán creativo.En las habitaciones de esta bella construcción gótica victoriana del siglo XIX se hospedaron escritores tan carismáticos y pasionales como Arthur Miller, tras separarse de Marilyn Monroe, o Dylan Thomas. También contribuyeron a al mito de este lugar Patti Smith en sus días con el fotógrafo Robert Mapplethorpe, Jimi Hendrix, Iggy Pop; o Lou Red. Se dice, que Janis Joplin a punto estuvo de quitarse la vida en él, y que Sid Vicius mató a su novia Nancy en un ataque de ira alucinógena en la habitación 100.
Peculiar, desfasado, extravagante, se le puede calificar como se quiera, pero lo cierto es que se convirtió en un icono de la modernidad y su fama de lugar insólito al margen del tiempo es única.