Texto y fotos: Enrique del Rivero.
La isla más verde de las Baleares y la que tiene el medio ambiente mejor conservado de todo el Mediterráneo occidental, es un auténtico museo arqueológico al aire libre.
Sus cerca de quinientos restos prehistóricos -entre talayots, taulas, navetas, salas hipóstilas, necrópolis, cuevas y poblados -de la cultura talayótica la convierten en uno de los territorios con mayor densidad arqueológica de toda Europa.

Las distancias son cortas en Menorca, lo que facilita los desplazamientos por sus tranquilas carreteras y bien trazados caminos vecinales. La ruta que recorre sus más señalados tesoros monumentales se inicia en la misma ciudad de Maó (Mahón) que se levanta sobre antiguos restos talayóticos. Hay que tomar el señalizado camino del cementerio para acercarse hasta un importante poblado megalítico: el conjunto monumental de Trepucó. Su talayot —una gran torre circular de diez metros de altura— y su enigmática taula —dos enormes lajas de piedra colocadas en forma de T— están fechados, como el resto de las construcciones de esta cultura, en la transición entre el Neolítico y la Edad del Bronce, hace unos 5.000 años.
Tras regresar a Maó y siguiendo la carretera C-721 que se dirige hacia Ciutadella de Menorca, después de pasar la desviación del aeropuerto, es fácil encontrar el camino que conduce hasta el Talatí de Dalt. En el recorrido por este poblado se pueden descubrir, a parte de la taula en la que se apoya un menhir inclinado, un talayot, una sala hipóstila subterránea y varias cuevas.
Junto al kilómetro siete de la misma carretera, la principal de la isla, se localizan las dos navetas de Rafal Rubí. Las navetas son túmulos de piedra en forma de nave invertida que alojan en su interior dos cámaras sepulcrales superpuestas. Desde este lugar hay que enlazar con Alaior para alcanzar los conjuntos arqueológicos de de Torralba d’en Salord, con la taula mejor trabajada de la isla, y Torre d’en Gaunés, el poblado talayótico más extenso de todas las islas Baleares. Estos dos enclaves están situados muy cerca del alto de Toro, que con sus 358 metros es la mayor altura de toda la isla de Mallorca.
Sin dejar la carretera general y cerca de Ciutadella se halla la naveta Des Tudons. En las dos plantas de este gran pabellón colectivo se encontraron los huesos de unos 50 cadáveres. Ya en las afueras de la mencionada ciudad se debe localizar la pista asfaltada que desemboca en Cala Morell. En este paradisíaco enclave costero, el primer lugar del territorio español iluminado por los rayos solares, y a pocos metros del mar se descubre un espectacular conjunto de hipogeos excavados en las rocas de los acantilados. Algunos cuentan con vistosos elementos arquitectónicos y decorativos de clara influencia orientalizante.
El recorrido se puede dar por finalizado regresando de nuevo a Maó para visitar el llamativo conjunto de Cales Coves, accesible desde esta localidad, formado por ciento cincuenta cuevas, utilizadas como enterramientos durante la Edad de Hierro, excavadas en las paredes de un acantilado que cae sobre las transparentes aguas del mar Mediterráneo.
Cómo llegar
A Menorca se puede llegar en barco, al puerto de Maó, desde Palma de Mallorca, Barcelona y Valencia utilizando los servicios de la compañía Transmediterránea en la que también se puede cruzar con el coche. Si se llega en avión lo más conveniente para visitar los tesoros arqueológicos menorquines es alquilar un coche.