Excitante, artístico, cool o accesible, son algunos de lo adjetivos dedicados a este hotel que alquila habitaciones a escritores, modelos, artistas, actores y músicos.
Un edificio con un siglo de historia, renovado en 1992 con la intención de representar el arte neoyorquino. Si, hablamos del Gershwin Hotel, el destino preferido y más solicitado por los creativos internacionales.
Situado en el corazón del distrito Flatiron, cuna de los rascacielos de Manhatttan, su único objetivo es la recreación visual y la liberación. Prueba de ello la encontramos en su decoración, extravagante y cargada de guiños al pop-art. Y quién mejor que Andy Warhol, padre del pop-art y quien fuera elegido su líder espiritual, para decorar los rincones de este espacio con sus obras originales y réplicas, incluyendo una lata de sopa Campbell firmada por el artista. En la planta baja, siempre se exponen las obras de algún artista de plena actualidad, que dan la bienvenida a los huéspedes y curiosos que llegan de todas partes del mundo.
El Gershwin se ha convertido en icono y lugar mítico de la cultura de Nueva York, por lo que no es extraño cruzarse por sus pasillos con artistas famosos como U2, o ser testigo de alguna anécdota como la protagonizada por Moby y Tone Loc cuando fueron interrumpidos por la llegada de la policía mientras bailaban desnudos en el tejado durante una fiesta.
Pero no se alarmen, en el Gershwin todo el mundo es bienvenido, y sino tomen nota de los precios de sus habitaciones: las compartidas con literas por sólo 30€ la noche, hasta las demasiado excéntricas que pueden costarle más de 200€.