
Djerba es la isla oasis de una vélelas singular con 125 Km. de costas, prácticamente llana y unida al continente por la vieja calzada romana de El Kantara, de 6 Km. de longitud, lo que la convierte en una península artificial.
En el interior de la isla encontramos los “menzels”, viviendas típicas rodeadas de tapias de barro y chumberas, todavía se abastecen se agua gracias a sus pozos y aljibes. Originales casa diseñadas entre olivos centenarios e higueras.
No debemos perdernos la visita a la Sinagoga de la Ghriba. Su nombre significa “la maravillosa” y alberga una comunidad judía descendiente de los exiliados de la remota época de la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor. Es el centro espiritual de pergrinación judía y en el que se congregan durante las celebraciones religiosas anuales, numerosos fieles que vienen de todas las partes del mundo.
Zarzis

Población tranquila, con blancas casas encaladas y habitadas por árabes y judíos. Su mayor atractivo turístico es el largo litoral que esconde, entre palmeras y olivares, playas de arena alternando con calas rocosas.
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