De Túnez a Cártago

Existen dos formas de llegar: tomar el TGM que va de Túnez a La Goulette y La Marsa y que se detiene en distintos barrios de Cártago. La frecuencia de trenes es de unos 10 min.
También está la posibilidad del automóvil con dos posibles itinerarios: el que pasa por La Goulette que es el más largo pero la más interesante y se debe salir de Túnez por el dique del lago, gran laguna llamada El Bahira (mar pequeño). A 10 Km. se deja a la derecha una carretera comarcal que lleva al transbordador que enlaza con Radés. A 11 Km. la carretera llega a La Goulette. La otra opción, la de tomar la carretera del aeropuerto en dirección a La Marsa.
Costas de Cártago
Cuenta con más de 25 Km. de litoral, su costa se extiende desde el puerto de La Goleta hacia el norte, pasando por Cártago y Sidi Bou Said, hasta las playas de dunas de La Marsa y Gammart.
La Goleta, es el puerto de Túnez y está a 10 Km. de la capital. Tiene una fortaleza de origen español pero, sin duda, la popularidad de La Goletta viene de sus restaurantes, tanto populares como de categoría, en los que se sirven pescado fresco durante todo el año.
Sidi Bou Saïd, remanso de paz

En la parte alta de un acantilado que domina Cartago y el golfo de Túnez, se encuentra este pequeño pueblo medieval, paraíso de intrincadas calles, casas blancas con puertas de color azul y famoso por ser un rincón de paz buscado por artistas.
Hay que aprovechar la visita en este encantador lugar para tomar un té con piñones en el conocido Café des Nattes o en el Sisi Chabaane, colgado del acantilado con una increíble vista sobre las Costas de Cartago.
Cartago, los vestigios del pasado
Existe una leyenda-mito sobre la ciudad:
Cuenta que Cartago fue fundada en el 814 a.C. Pigmalión, rey de Tiro tenía una serie de desavenencias con su hermana Elisa, que se había casado con el sumo sacerdote de la ciudad, Acerbas. Pigmalión y Acerbas representan las puntas de un entramado civil y sacerdotal, cabezas del poder fenicio, sustentado por el poder del dinero.

El desenlace habla del asesinato de Acerbas, con su fortuna embargada, y una esposa desdichada que tiene que huir hacia Chipre. En Chipre eligió un nuevo sacerdote. Siguió la costa del Norte de África y encontró un promontorio, donde decidió fundar una ciudad; su nombre, Cartago. Elisa, como buena fenicia, entró en conversación con la tribu libia dueña de los terrenos, para proceder a su compra. Decidieron concederla el terreno que ocupara una piel de buey. Pero Elisa dividió la piel del animal en finísimas tiras y rodeó una proporción, y allí fundó el núcleo de Cartago, llamado Byrsa.
Esta leyenda es un mito contado por los griegos. Sin embargo la vida en Cartago debió ser difícil y dependiente de Tiro. Este mito se une con otra historia escrita por los romanos, Virgilio recoge la leyenda de una hermosa reina: Dido/Elisa que tiene un rico palacio y un amante muy especial, un joven superviviente de la Guerra de Troya, Eneas que pronto se aburrió del palacio ya que necesitaba nuevos aires y cumplir la misión de su vida que era iniciar la historia de Roma, la gran rival de Cartago.
La actual Cartago, Patrimonio mundial de la
UNESCO, conserva pocas ruinas de la antigua capital púnica, la mayoría de restos son romanos. Nuestra visita puede iniciarse por el santuario de Tania y los puertos púnicos, en Salambó; seguir por las termas de Antonino, las villas romanas y el teatro, para acabar en la catedral de San Luis y el museo en la cornisa de Byrsa.
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