A la vera del santuario de San Andrés de Teixido crea las hechuras de los acantilados más altos de Europa.
Las primeras referencias de este lugar mítico hablan de cultos paganos de más de 2.500 años a la llegada de los primeros celtas que trajeron consigo costumbres y creencias religiosas. Impactados por la dimensión y situación de estos precipicios marinos los convirtieron en balcón para observar el más allá.
Tanto la cultura celta como la vikinga, que llegó siglos más tarde, mantienen la creencia de que la vida procedía del mar y, por lo tanto una vez muertos se debía volver a él.
Según las creencias celtas lo llamaban “otro mundo”, y situado más allá de las aguas, se debía regresar para encontrarse con los dioses, héroes y antepasados.
Nuestra partida lo realizamos desde Cedeira, y atravesando los vertiginosos acantilados de Teixido nos dirigimos a un pequeño faro, habitado hasta el momento, por unos de los pocos fareros que aún quedan en España. Debemos volver a Cedeira para tomar rumbo hacia el santuario de San Andrés. Atravesamos una carretera entre pinares que pueblan la sierra y con dirección a Cariño, que siguiendo un sendero que lleva hacia los escollos donde rompen las olas encontramos la Fonte do Santo, en la que según la leyenda, tras beber su agua por los tres chorros que tiene, se puede pedir un deseo a la vez que se tira una miga de pan, si flota se cumplirá, pero si se hunde habrá que intentarlo el próximo año.

La pista asfaltada entre Teixido y Cariño recorre un insólito paisaje de molinos eólicos. La atalaya situada en Vicia Herbeira, a 612 m de altura sobre el mar, es el punto más elevado de nuestra ruta y el acantilado más alto de Europa.
Antes de llegar a Cariño nos desviamos a la izquierda, también por una pista, y encontramos el faro de Ortegal y la Punta Dos Aquillós donde sorprendentemente, los despeñaderos marinos son más apacibles.
Cómo Llegar
Desde A Coruña por la N-VI hasta Betanzos. Nos desviamos por la N-651 dirección Ferrol, desde allí por la C-464 hasta Cedeira.