Existe un abrumador glosario de conexiones existente entre el mundo artístico y los establecimientos hoteleros.
Su naturaleza itinerante confirma que el músico está familiarizado con los hoteles como con los escenarios. Sus cuatro paredes acaban convirtiéndose en el lugar donde desarrollar sus hábitos: componer, ensayar, beber, dormir, practicar sexo y , de acuerdo con la mitología, arrojar televisores por la ventana, organizar orgías, suicidarse o firmar clásicos inmortales.

Si hay un establecimiento absolutamente mitificado ese es el
Hotel Chelsea, a él nos referimos en nuestro artículo
Hoteles Leyenda.
Este legendario establecimiento de Manhattan ha acogido a artistas y escritores tan carismáticos y pasionales como
Dylan Thomas,
Arthur Miller, Jack Keroac, o
Arthur C. Clarke. Allí se torturaron y ensayaron sus composiciones
Patti Smith en sus días con el fotógrafo
Robert Mapplethorpe, Frank Zappa, Jimi Hendrix, Pink Floyd,
Iggy Pop o
Sid Vicious, en cuya habitación 100 se dice, se quitó la vida.
Son numerosas las habitaciones de hotel que han albergado estrellas que ya forman parte de la mitología del mundo artístico. En Hollywood, por ejemplo, están el Hotel Landmark, en cuya habitación 107 fue encontrada muerta Janis Joplin tras inyectarse heroína de excesiva pureza. El Hotel Tropicana, por el que durante dos décadas han pasado Ramones, Sex Pistols, Jim Morrison o Tom Waits, quien compuso varios temas en sus habitaciones en su etapa junto a Rikie Lee Jones.
Tampoco nos olvidamos de los establecimientos que parecen haber figurado durante años en la guía de los managers del rock: el Hotel Hyatt de Los Ángeles fue en los sesenta, cabecera de las grandes bandas de la época. Allí se alojaron Led Zeppelin, The Doors o los Stones, de los que fueron célebres sus fiestas con tráfico de drogas por varias plantas, el destrozo de varias habitaciones o el arrojar televisores por las ventanas. Sin marcharnos de Los Ángeles, los Apartamentos del Chateau, en Sunset Boulevard, han asistido a salvajes episodios rockeros de todo tipo. Desde la muerte del actor y miembro de los Blues Bhrothers, John Belushi, hasta nuevos ‘gang bangs’ sexuales de los Zeppelín o empachos de drogas de Courtney Love y su ex novio Evan Dando.
En el actual Hotel Webb, antes llamado Hacienda de Los Ángeles, murió tiroteado Sam Cooke después de que el propietario disparara al vocalista de soul cuando, por lo visto, trataba de sobrepasarse con una modelo menor de edad a la que había invitado a su habitación.

Europa también ofrece una jugosa lista de establecimientos dignos de
mención: el
Columbia Hotel de Londres ha sido el elegido por la plana mayor del pop británico: desde
Oásis, Simple Minds, Duran Duran o
Eurtyhmics, que protagonizaron algunos de sus escándalos más sonados.
El Hotel Hyatt Carlton de Londres, fue elegido por
Madonna en plena etapa escándalo, inmortalizando la suite presidencial rodando su vídeo, “En la cama con Madonna”.
El exclusivo Hotel Excelsior de Roma,
se convirtió en el escenario de la muerte del líder de
Nirvana, Kurt Cobain (
en la foto). En él puso fin a su tortuosa vida con una mezcla de fármacos y alcohol.