
Es un orgullo para Ezequiel Ferret Olivella, poder transmitirles tras 50 años, una breve reseña de sus cavas, historia muy resumida de su intensa vida. Año 1941. Ezequiel Ferret Olivella, funda CAVAS FERRET, con gran ilusión y esfuerzo, junto a su hermano mayor José Ferret. No pudo hacerlo así su padre, fallecido a corta edad de Ezequiel, pero dejó en legado, apuntes con los que iniciar la nueva andadura.
Su padre se dedicó íntegramente a la elaboración del vino, base para el cava, dando fe de ello una serie de continuadas menciones y la Medalla de Oro de 1922, junto a los diplomas de sus cursos de enología seguidos en la ESTACIÓN DE VITICULTURA Y ENOLOGIA de Vilafranca del Penedès. Nuestra bodega original se conserva prácticamente intacta, con su fecha de fundación de 1907. Ezequiel Ferret Olivella, cursa también estudiados en la misma entidad, los años 1943 y 1944.
A partir de esa fecha, siempre acuciado por el afán de mejora, no ha cesado en su puesta al día, sobre las innovaciones en ese campo, tanto técnicas de cultivo y elaboración, como en procesos y maquinaria para el volumen de su producción. Desde la fundación de CAVAS FERRET, transcurrieron 10 años de febril actividad, de labor constante en ampliación de las galerías subterráneas, que discurren a una profundidad de 15 metros, alternando el mimo diario que requieren las botellas y el constante picar y sacar tierra por un antiguo pozo, donde se iniciaron las cavas, manualmente, capazo a capazo ingentes cantidades de tierra. Al mismo tiempo, las cavas fueron revestidas de ladrillo, en forma de bóveda, a medida que se avanzaba, para evitar posibles derrumbamientos
Pasaron una serie de años y el cava, en su oscuro y silencioso lecho, seguía latente, sin estar prácticamente en el mercado. Afortunadamente con la ayuda de sus hijos se reactivó y ello obligó a escarbar de nuevo las entrañas de la tierra, con una nueva construcción de galerías para poder seguir el proceso tal y como el propio Ezequiel Ferret Olivella, ha querido siempre.
El origen de un caldo de calidad empieza por el mimo, dedicación y un cultivo acurado de la viña. Sólo así se puede obtener un gran cava.
De las mismas propiedades que posee la familia Ferret desde el pasado siglo, las que año tras año cultivan con el mismo sacrificio y respeto al medio ambiente se seleccionan las mejores uvas para someterlas a un ligero prensado con la última tecnología de prensas neumáticas y el mosto flor obtenido de la primera prensada se hace fermentar en modernos depósitos de acero inoxidable, controlando la temperatura durante la fermentación, para conseguir vinos de la máxima calidad.
Vinos blancos, partiendo de los coupages clásicos con los monovarietales, primero incorporamos el Chardonnay y después el Xarel•lo del cual nos sentimos especialmente orgullosos, y en un futuro no descartamos otras incorporaciones.
A continuación, aunque casi paralelamente aparecieron los vinos rosados, que también procedían del coupage clásico del cava rosado, y seguidamente en el mismo momento que se incorporó el Xarel•lo apareció el Cabernet Rosado.
Vinos tintos tanto jóvenes como de crianza y reserva. En la crianza y reserva empleamos las mejores barricas de roble blanco francés (alier) y americano de 225 l. con un coupage de Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot. El envejecimiento en barrica es donde se producen grandes transformaciones que a nivel sensorial lo apreciamos con la evolución de los aromas, el color, la aspereza, etc. El vino pasa después a ser embotellado y aquí es donde se producen mejores cualitativas posteriores a su envejecimiento. Las botellas permanecerán a una temperatura constante en un ambiente de oscuridad y silencio.