Se ha de conseguir despegar, volar y aterrizar con un ala flexible por tus propios medios.
Todo comenzó cuando a finales de los setenta, unos paracaidistas especializados en saltos de exhibición probaron a despegar desde una pendiente muy inclinada para ahorrarse el remonte con el avión.
Así es, un parapente es una aeronave hecha solamente a base de tela y cuerdas, no hay estructura rígida excepto la silla del piloto que en muchas ocasiones es un arnés.
El despegue se realiza a pie, habitualmente desde el borde de una ladera desafiando al viento. El piloto se sienta en una silla o arnés, unido a la vela mediante dos mosquetones (anillas que se abren y se cierran mediante un muelle) a las que se sujetan unas bandas hechas de nylon muy resistentes. La vela tiene forma elíptica y está formada por dos capas de un tejido sintético resistente y ligero llamado rip-stop.
El vuelo se basa en las corrientes térmicas. Ese es el motor utilizado por todas las aeronaves planeadores sin motor. Dichas corrientes se producen al calentarse una masa de aire por conducción, o sea por el contacto de ésta sobre un suelo calentado por los rayos solares. La masa de aire se dilata al elevar su temperatura y resulta más ligera que el aire que circula por lo que comenzará a elevarse.
Pero existen otras formas de ganar altura: 
• Por restitución, que se produce al atardecer cuando las grandes masas de agua o arboledas restituyen a la atmósfera el calor latente almacenado durante el día, proporcionando ascendencias suaves pero de grandes dimensiones.
• Dinámica, se realiza desplazándose sobre un obstáculo frente al viento ya que este al subirlo proporciona una masa de aire ascendiente.
• Por onda de montaña, efectuada por vientos a velocidad elevada que al ascender y descender por accidentes orográficos y por elasticidad del aire, producen fuertes ascendencias y descendencias al igual que zonas muy turbulentas.
• Por convergencia de brisas, de distinta orientación que producen una zona ascendente alargada y generalmente rematada por nubes de convección. Dicha convergencia puede ser desplazada por el viento existente en capas más altas de la atmósfera y pueden convertirse en auténticas autopistas del vuelo libre. Con este fenómeno hablamos, nada menos, de sobrepasar distancias de 400 kilómetros de línea recta.
Equipo

Parapente.
Silla o arnés con paracaídas de emergencia.
Botas que nos permitan caminar y correr por terreno accidentado.

Casco.
Ropa de abrigo y guantes, puesto que al ascender encontramos capas de aire muy frío.
Gafas de sol, que no reduzcan demasiado la luminosidad, que se sujete al rostro lo suficiente para no caer con movimientos y que no pueda dañar los ojos.

Radio para mantener contacto con tierra.
Altivariómetro, es un aparato que nos indica si subimos o perdemos altura y también, a qué velocidad lo hacemos.
Precauciones a tener en cuenta…..
Al ser un ala flexible, las turbulencias pueden plegarlas, deformando el perfil alar y perdiendo su capacidad de sujeción, entrando de esa manera, en diferentes configuraciones de vuelo: barrena, espiral, etc….