Espectacular, alucinante, emocionante, extraordinario, sensacional,sobrecogedor, imponente, conmovedor,….. Quédense con cualquiera o con todos los adjetivos, porque quizá les falten para describir Pamukkale, sin duda, uno de los fenómenos más originales encontrados en la naturaleza.La naturaleza ha ejercido de arquitecto diseñando un enorme decorado sobre un acantilado fluvial de casi trescientos metros de altitud. Su apariencia es de una serie de cataratas fosilizadas en escalera, sin embargo aproximándonos, admiramos como un jardín acuático que vierte el agua de estanque en estanque formando caracolas, que simulan exóticas flores de un blanco azulado y de una singular belleza.
Del interior del suelo calcáreo brotan manantiales calientes a una temperatura de 35º y con un caudal de 240 litros por segundo. Este fenómeno de aguas termales se utiliza para el tratamiento de diversa enfermedades.
Pamukkale conforma uno de los enclaves más fascinantes que puedan contemplar nuestros ojos. Amaneceres y atardeceres que se convierten en momentos únicos e irrepetibles en un lugar que se acerca mucho a lo que podría ser un verdadero ¿paraíso?
