
El Calafate es el pequeño pueblo ubicado donde la meseta santacruceña se encuentra con las primeras estribaciones de la cordillera de Los Andes, la puerta de entrada al glaciar Perito Moreno.
El recorrido turístico de la región comienza por esta pequeña localidad situada en el Sudoeste de la Provincia de Santa Cruz, sobre la margen sur del Lago Argentino.
Su principal atractivo reside en la cercanía con el Parque Nacional Los Glaciares, declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la
UNESCO en 1981. El acceso desde El Calafate al Parque Nacional Los Glaciares se realiza por la Ruta Provincial 11, un trayecto de 80 Km., la primera mitad asfaltado y el resto ripio.
Cómo Llegar
Se puede llegar por vía aérea directamente al Aeropuerto de El Calafate. La mayoría de los vuelos salen de Buenos Aires, aunque de acuerdo con las temporadas puede haber conexión con algunos otros puntos de la Patagonia.
Otra opción es combinar transporte aéreo hasta la ciudad de Río Gallegos y desde allí, por la Ruta Provincial Número 5, totalmente asfaltada, se recorren 316 Km. para llegar a El Calafate.
Existen numerosos servicios de autobuses regulares y turísticos que realizan este recorrido, con una duración aproximada de 4 h. y varias frecuencias diarias.
En vehículo propio se accede por Ruta Nacional 3 hasta Río Gallegos y luego Ruta Provincial 5.
El Clima

En el Parque Nacional, situado más al oeste, las lluvias son abundantes. La temperatura media máxima de verano es de 18º C, y la media mínima de invierno es de -2º C. Es muy importante recordar esta información, ya que no existen en El Calafate negocios de alquiler de ropa para nieve o frío extremo.
Tengan en cuenta también, la variación en las horas de luz de acuerdo con la temporada: en verano amanece a las 5:30 y el sol no se pone hasta las 23; pero en invierno solamente contará con 8 horas de luz, entre las 9:30 y las 17:30.
Dónde alojarse
Existen variadas posibilidades de alojamiento en El Calafate, desde completos hoteles de cinco estrellas hasta pequeñas y cálidas hosterías. También pueden alquilarse cabañas u optar por hacer camping. Finalmente, alejándose unos pocos kilómetros, está la posibilidad de alojarse en alguna de las tradicionales estancias patagónicas que brindan este servicio.

Es imprescindible tener en cuenta la marcada estacionalidad que presenta este destino. Durante la temporada alta, de octubre a abril, es rigurosamente necesario reservar lugar con bastante antelación, no sólo en los alojamientos sino también en las excursiones. En temporada baja, durante la estación fría, la actividad disminuye, hay hoteles que cierran sus puertas hasta la primavera y también excursiones que no se realizan, como las de Minitrekking y Estancia Cristina (ex Upsala Explorer).
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