La nueva normativa prohibirá los aftershours en la isla, hasta ahora reclamo turístico mundial.

El turismo discotequero más radical de la meca del hedonismo tiene un final. Ibiza, la isla blanca otrora paraíso hippy, y que en los últimos años se ha convertido en un destino de verdadera peregrinación del turismo nocturno, quiere modificar dicha opción controlando los horarios de apertura y cierre de los locales.
Fiestas que enlazan noche y día, la filosofía del cuanto más, mejor, ha llevado en estos años a muertes relacionadas con el consumo de sustancias estupefacientes.
En los últimos tiempos, la isla ha sido la reina a nivel internacional del paradigma de la oferta de diversión más inabarcable jamás conocida. En ella nacieron conceptos como reafter, fiestas a pleno sol, o sea lo que va después del after. Sin embargo, el próximo verano, este estilo de desenfreno llega a su fin y con ello la posibilidad de pasarse una semana sin dormir tan tentadora para miles de personas.

La ciudad de Ibiza prepara una ordenanza muy restrictiva que pretende impedir la apertura entre las seis de la mañana y las seis de la tarde.
El concejal socialista de turismo, Vicent Ferrer comentó: “En un entrono urbano, la posibilidad de un alter a plano rendimientos es un peligro y hemos de evitarlo”.
Así, discotecas como la emblemática Space ya prevé trasladar sus fiestas matinales a la tarde, según aseguró Pepe Roselló, propietario de dicho local por el que han pasado durante 2007 más de 300.000 personas.