No se equivoquen, Las Vegas ya no está en el desierto de Nevada está en el de Los Monegros.
Dubai es al lujo y a la ostentación lo que Las Vegas es al juego y los casinos, y la mezcla de todo ello nos señala a Los Monegros, la tierra más árida y sorprendente de nuestra geografía se convierte en protagonista gracias a
Gran Scala.
De la arena surgirán 32 casinos, 70 hoteles, 232 restaurantes, 500 comercios, un campo de golf, un hipódromo, una plaza de toros, un camping, réplicas de las pirámides egipcias, de los templos romanos y un Pentágono que servirá de hotel para Spyland, un parque temático sobre espionaje.
Una fastuosa presentación con un estilo “muy americano” fue la que ofrecieron en su sede el Gobierno de Aragón y el grupo de 12 inversores extranjeros (australianos, británicos, franceses, libaneses, americanos, …) para presentar el proyecto que se llamará Gran Scala. Convertir el desierto en una tierra de juego y espías supondrá una inversión de 17 mil millones de euros, más del doble de lo que se invirtió en Barcelona para los Juegos Olímpicos de 1992 y casi cinco veces el presupuesto del Ministerio de Medio Ambiente en el año 2007.
Pero el engranaje es complicado ya que además de dinero, está pendiente cambiar la ley de juego que autoriza un máximo de un casino por provincia, recalificar 2.025 hectáreas de terrenos, y las infraestructuras de agua, electricidad y saneamiento en un terreno virgen como es el de Los Monegros.

Tras la presentación, se daba paso a la euforia y corría el champán brindando por el que será el primer destino turístico de la Península con una estimación de 25 millones de visitantes por año a partir de 2025.