Funcionan como taxis tradicionales con la única diferencia en el medio y sus elevados costes, sin embargo, uno de los grandes retos del aerotaxi es dejar de estar reservado únicamente a empresarios y millonarios.Las ventajas que ofrecen frente a los vuelos comerciales han llevado a aumentar su uso en un 16% y se prevé una facturación superior a los 400 millones de euros en los próximos dos años. Estos resultados ayudan a reducir los costes que son cada vez más reducidos, el mercado se amplía y se calcula que, en no demasiado tiempo, el usuario del aerotaxi podrá llegar a desembolsar sólo 7 euros por minuto (420 euros la hora), precio que puede hacer más asequible el servicio para grandes grupos o tal vez, para familias que quieran realizar un recorrido determinado.
En España hay 175 aerotaxis y 56 compañías privadas autorizadas por el Ministerio de Fomento que ofrecen este servicio, convirtiéndolo en el tercero del mundo en número de pedidos por detrás de Reino Unido y Estados Unidos. Las cifras siguen aumentando, en el 2007 crecieron hasta un 15%, algo que ha animado a varias compañías a lanzar servicios de aerotaxis. Entre esos proyectos destaca la marca Jet For You, una nueva compañía que empezará a ofrecer sus servicios en enero del 2008 y que, con sede en Valencia, volará hasta Sevilla y Bilbao. Lo mismo ocurre con las compañías Gestair, Naysa, Top Fly, entre otras. Todas lucharán por ganar terreno a los vuelos comerciales de las grandes compañías.
Muchas ventajas

Actualmente, los usuarios habituales de este tipo de vuelos son los equipos deportivos, principalmente los de fútbol, artistas en gira y promoción y millonarios que viajan constantemente de un país a otro.
Sin embargo, volar en aerotaxi supone ahorrarse la peor parte de los aeropuertos, por ejemplo. Desde poder elegir el horario que más convenga hasta presentarse sólo un cuarto de hora antes de la salida. A esto, añádanle librarse de los problemas de overbooking y pérdida o extravío de equipajes. Y hay más: un aerotaxi puede aterrizar en más de 2 mil aeropuertos y aeródromos europeos frente a los 200 de los que disponen las compañías comerciales.
Sumen a todo esto, la total discreción y un elevado plus de seguridad. Sin duda, una serie de ventajas que hace que compense pagar su precio.