El rey Fernando I llamó a Zamora, "la bien cercana", la recosntruyó, repobló y legó a su hija Doña Urraca y todavía respira su pasado medieval. Pero es toda la provincia la que debemos tener en cuenta con sus rincones paradisíacos, parajes y remansos de tranquilidad, que unidos a su legado artístico monumental, hacen de esta parte de Castilla y León, una cita obligada.
Si nos centramos en el casco antiguo de Zamora, «Conjunto Histórico-Artístico», sus murallas y puertas: la de Zambranos o de Doña Urraca y la de Olivares; junto a la casa del Cid, el castillo; las iglesias románicas, los palacios renacentistas y sus calles estrechas y empedradas, y la extraordinaria cúpula de la Catedral son algunas de las maravillas de las que los zamoranos se sienten muy orgullosos.
Y la diversión hace de la provincia un foco de atracción irressistible como la gran romería de Zamora es la de la Virgen de la Concha patrona de la Ciudad y de su Ayuntamiento, y popularmente conocida como «La Hiniesta» o la Semana Santa, una mezcla de tradición y religión muy profunda que se transmite de padres a hijos al punto que éstos son inscritos desde niños en distintas cofradías. Las antiguas calles de la ciudad de Zamora son el escenario natural de las procesiones.
Y algo tan típico como la Feria de la Cerámica de Zamora se ha convertido en una de las más importantes de España. Allí exponen sus cacharros los alfareros de Moveros, Pereruela, Toro y otros pueblos vecinos. Ceramistas portugueses e iberoamericanos también se dan cita aquí.
La provincia de Zamora hay que saber disfrutarla con tiempo y merecido descanso en la innumerable lista de hoteles dignos de alojarse y donde encontraremos comodidad y bienestar.

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