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Envuelto en un silencio que se puede oír y en una aire que ensancha los pulmones, asomado al balcón que ofrece desde la montaña la vista del Valle del Guadalhorce, extasiado por la intensidad crepuscular que cierra la noche y da paso a la mañana, el visitante tiene aquí, en el Cerro de Hijar (
Tolox, Málaga), el lugar ideal para practicar un deporte que gana adeptos con el tiempo: la evasión.
Justo ahí, en ese asombroso mirador a 650 metros de altitud, se encuentra el hotel Cerro de Hijar. A su falda, el pueblo de
Tolox asemeja, blanco, un decorado de cartón piedra. Al frente se puede divisar, en días claros, las cumbres de Sierra Nevada. Alrededor, montañas, riachuelos, pinsapos..., naturaleza en estado salvaje donde recrearse con los cinco sentidos.
Tolox está enclavado en el corazón del parque natural de sierra de las nieves, declarado por la Unesco como reserva de la Biosfera, que está especialmente dotado de arroyos y ríos que se mantienen vivos todo el año, donde aún perduran los bosques de pinsapos, una nutrida población de cabras monteses, corzos, zorros y meloncillos. El pico del Torrecilla con 1.919 metros de altitud (existen varias rutas para llegar a él) corona la Sierra y si se visita en los meses de invierno se encontrará nevado.
Similar a una típica hacienda andaluza, con su patio central y de amplias estancias. El establecimiento cuidado en todos los detalles consigue una atmósfera muy agradable basada en su decoración, mezcla de elementos antiguos y modernos, y en sus cuidadas áreas comunes.
En su interior hay 18 espaciosas habitaciones , todas con vistas, y con 16 balcones al exterior; las dos restantes situadas en la planta baja (una de ellas adaptada para minusválidos) con:
- Baño.
- Minibar.
- Calefacción.
- Ventilador de techo.
- Televisión.
Un salón-biblioteca , con chimenea y ventanales al exterior permite al visitante abandonarse a la lectura o la simple meditación si el frío o la lluvia hostigan en el exterior. El restaurante, que también dispone de chimenea, tiene capacidad para 40 personas.
Hotel, paisaje, pueblo, balneario... una amalgama que hace de bálsamo ideal contra el estrés.