La casa está situada en el anillo alargado exterior del conjunto de la villa de Laguardia, con orientación levante a la calle peatonal, y poniente al paseo que rodea la muralla. La reconstrucción de la casa se terminó en 1990, haciéndose mejoras posteriormente, gracias a las cuales goza actualmente de un ascensor interno y una rampa de entrada, siendo perfectamente accesible a los usuarios de movilidad limitada.
• Distribución
Cuenta con planta baja y primera planta para uso de los visitantes, siendo la segunda de uso reservado para la propietaria, quien es también la responsable de la casa. En la planta baja se sitúa un gran comedor/txoko con cocina, una habitación doble con baño y el “estigela” (cuarto para la extracción de la miel —la apicultura es una de las muchas pasiones de la propietaria).
En el primer piso se encuentran 4 habitaciones dobles con baño y una gran sala de encuentros para uso exclusivo de los visitantes. Todas nuestras habitaciones reciben el nombre de una fábula de Félix María Samaniego, el autor más conocido de nuestro pueblo.
El conjunto de la casa ofrece un clima sereno y tranquilo, apropiado para reuniones de grupos o empresa. Basta con acercarse al centro de la villa, 300 a 500 mts, para encontrar un ambiente animado.
Además de su excelente ubicación y cálida atmósfera, Erletxe cuenta con servicio de desayuno con degustación de miel de producción propia, área Wifi e información turística a disposición de sus huéspedes.
Para su conveniencia hablamos español, inglés y francés.
• Situación
Laguardia está enclavada sobre una colina (fue fortificación de defensa medieval del reino de Navarra, de ahí su nombre: “La Guardia de Navarra”). Se encuentra en pleno corazón de La Rioja Alavesa, a 14 Kms de Logroño, 44 Kms de Vitoria, 115 Kms de Bilbao y 125 Kms de Burgos.
Su historia es muy rica en civilizaciones y las huellas dejadas por éstas han ido modelando un pueblo con sus características culturales y geográficas propias.
Un pueblo orgulloso de estar encerrado entre murallas, guardando su particular y único tesoro, el vino de las tempranillo, y esperando que sean los demás quien vengan a visitarles y a mezclarse con sus hábitos y costumbres.