Su geografía irregular se traduce en un heterogéneo paisaje que incluye desde la alta montaña hasta los valles más profundos. Con un clima igualmente irregular, la provincia de Soria puede dividirse en zonas muy diferenciadas.
Por una parte están las Tierras Altas, la sierra situada entre el Moncayo y el Urbión, atravesada por innumerables puertos y con los paisajes helados más fascinantes. Al oeste, la llamada Soria verde, la más extensa zona forestal de la Península. La parte oriental, la antigua zona de pastoreo y que en la actualidad no está muy poblada. El sur, donde se localizan los altos páramos; en el centro se sitúa la zona cerealista y vitivinicultora de la Ribera del Duero; y finalmente, la Soria capital.
Bosques, riachuelos, parajes solitarios, espacios protegidos como la Laguna Negra y el Cañón de Río Lobos, que arranca en la provincia de Burgos pasando por la de Soria. Lugares donde descansar del estresante ritmo de las ciudades, y poder relajarse con vistas espectaculares, encontrando las más variadas especies de vegetales y animales. Es lo que nos muestra esta provincia de inigualable belleza cuando recorremos sus pueblos y villas llenos de historia, y tenemos la oportunidad de descansar en sus comodísimos alojamientos. Son rincones provistos de confort y detalles, casas rurales o posadas acondicionadas para una estancia ideal.
Abejar, Almazán, Castillejo de Robledo, Muriel de la Fuente, Nepas, Trevago, Santa Cruz de Yanguas o Sotillo del Rincón, son localidades donde contemplar espacios como La Fuentona, nacimiento del río Abión, el Embalse de la Cuerda del Pozo o el Acebal de Garagüeta en todo su esplendor. Toda una amalgama de belleza entre montañas, lagunas, fértiles huertas y pinares. Pueblos con leyenda, con sabor, que los lugareños transmiten con su hospitalidad y acogimiento en los cientos de albergues, hoteles y casas rurales repartidos por toda la provincia de Soria, y que brindan al viajero más curioso la satisfacción de un merecido reposo.