Finas y cálidas playas, agrestes y bellas calas, todas ellas bañadas por las tranquilas aguas del mar Mediterráneo
Limitada al norte por Cataluña, al oeste por Aragón y al sur por Valencia, la provincia llamada Costa del Azahar garantiza casi los trescientos días de sol al año y una temperatura media de 18º, factores que la convierten en una zona magnifica para gozarla durante todo el año.
Además, es la segunda provincia más montañosa de España por lo que se combina perfectamente, y en pocos kilómetros de distancia, las playas del litoral con una orografía abrupta en el interior. Frondosos bosques de pinos y encinas e inmensos huertos ofrecen un atractivo casi desconocido del interior con poblaciones como Culla, Villavieja, La Poblá de Benitassa o Xiba de Morella, de singular belleza, que anima al turismo en general y al rural en particular, a ofertar las diferentes y numerosas casas rurales instaladas en toda la provincia.
Disfrutar de sus extraordinarios atractivos costeros más conocidos: Vinarós, Benicarló, Peñíscola, Alcoseebre, Torreblanca, Oropesa o Cabanes donde se encuentra en Parque Natural del Prat de Cabanes-Torreblanca, todos a la altura de cualquier exigencia. Lo mismo que el interior, cuyo sinónimo es descubrir tierras tremendamente atractivas bien por sus paisajes o bien por sus tradiciones, y que merecen especial atención.
La provincia invita a descubrir sus parajes y sentir el contacto de la naturaleza visitando sus pueblos que recorren la historia con unas señas de identidad propias, y donde los habitantes han querido trasmitirlas al visitante, ofreciendo alojamientos rurales por toda la zona. Casas rurales que ofrecen el descanso y la tranquilidad que anhelas en un viaje. Un rico bagaje combinado con una gastronomía excepcional y con rasgos diferenciados en cada población.
Tierras enormemente atractivas donde respirar aire puro o sentir el oleaje de un Mediterráneo tranquilo y muy nuestro.