Mosaico increíble de paisajes naturales, la provincia de Ávila goza de una privilegiada situación geográfica, de innumerables manifestaciones culturales y artísticas, lugares donde se fusionan naturaleza y costumbres con el cobijo de sus gentes.
Con una extensión de 8.048 kilómetros cuadrados, la provincia de Ávila presenta zonas muy distintas entre sí: en la parte norte, la zona de la Moraña, constituida por un paisaje de llanuras de cereal, repleta de arte mudéjar y con una combinación de pueblos que rompen la monotonía de las llanuras con repentinos paisajes verdes. Lugares que incitan al paseo por las apacibles alamedas en los ríos y arroyos, un descubrimiento que debe hacerse sin prisas beneficiándose de la oportunidad que brinda el turismo rural.
Casas rurales que han conservado, en muchos casos, la arquitectura autóctona y las han dotado de las últimas comodidades.
Si nos adentramos en la zona central, comienza en los aledaños de la ciudad de Ávila y se prolonga hasta Gredos. Es una zona montañosa por excelencia con sus valles correspondientes, el corazón del sistema Central, la columna vertebral de Castilla. Y la zona sur, es la zona del Valle de Tiétar, un enorme vergel con la característica de sus gargantas en las laderas (de su orilla derecha), por donde discurren aguas torrenciales, aunque en algunos lugares estas aguas se remansan, formando pozas. Conocida como la Andalucía de Ávila, su clima es excepcionalmente benigno y, a diferencia del resto de la provincia, está salpicada de pueblos pintorescos y luminosos con una gran oferta de establecimientos donde descansar. Encontramos alojamientos y casas rurales en villas como Arenas de San Pedro, capital de la comarca con un importante pasado histórico palpable en las importantes huellas que encontramos en sus muchas edificaciones. También las poblaciones de Poyales de Hoyuelo, La Adrada o Candeleda, ofrecen un abanico de alojamientos rurales y hotelescon todo lujo de detalles y servicios adicionales que los propietarios facilitan al viajero.
Algo parecido sucede en las inmediaciones del Valle de Amblés, el valle del río Adaja, donde se encuentran la mayoría de los pueblos: El Fresno o La Serrada. Y un poquito más alejados, en las tierras que rodean Ávila capital, se hallan los pueblos que nacen en la Sierra de Ávila, que abarca desde San Pedro del Arroyo hasta Piedrahita, con paisajes dominados de encinares.
Debemos tener en cuenta el Valle de Alberche, una comarca turística por excelencia, muy próxima a Madrid, cargada de belleza y contrastes, con una importante impronta artística e histórica en sus pueblos. Además de encontrarse el Valle de Iruelas, un importante enclave ecológico que alberga las mayores poblaciones de Buitre Negro de Europa, así como el Hoyo de Pinares, el Pinar de Hoyacasero y el Castañar del Tiemblo poseedores de una enorme importancia ecológica. Lugares que se han preocupado de ofertar un turismo rural de excepcional calidad combinando el medio natural con la diversión.