Paisaje de enorme contraste, encontramos espacios naturales, llanuras, macizos y un litoral de playas largas y arena fina. Así es la conocida Costa Dourada , la provincia de Tarragona.
En el sur se encuentra el Parque Natural del Delta del Ebro, es después de la Camarga francesa la segunda zona húmeda más importante del Mediterráneo occidental; y la Reserva Nacional de los Puertos de Tortosa-Besseit, un conjunto montañoso muy abrupto que tiene continuación natural en el Maestrazgo de Castellón y de Teruel. Incluye once municipios, desde las poblaciones de Horta de Sant Joan hasta Pobla de Benifassà y desde Besseit hasta Tortosa que, dado el interés ecológico de la zona, son localidades que cuentan con confortables alojamientos rurales traducidos en numerosos albergues, casas rurales y hoteles rurales.
En el oeste se encuentran las Montañas de Prades, con un extenso conjunto montañoso que abarca el territorio de cuatro comarcas: Baix Camp, Alt Camp, Conca de Barberá y Priorat. En cuanto a las llanuras interiores, nos descubren un paisaje de cultivo, sobre todo de vid, entre los pueblos pequeños y alejados unos de otros. Casas de piedra, monumentos románicos y góticos, edificios modernistas y poblaciones que concentran la vida cultural y turística del interior. Casas restauradas con mucho mimo y que se han convertido en preciosos hoteles rurales y en deliciosas casas rurales, donde encontrar el reposo y la paz.
El litoral, más conocido por todos, también cuenta con grandes contrastes. Pero su punto común es, sin duda, la luz. Antaño pueblos de pescadores, actualmente son villas que han crecido ofreciendo servicios y recursos para todos los turistas. Las playas de la costa Dourada apenas tienen accidentes orográficos, son largas, de poca profundidad y de arena muy fina.