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Aún no siendo una de sus poblaciones más conocidas,
Matarrubia es uno de los términos municipales más singulares y extensos de
Guadalajara.
Situada en el centro de la localidad de
Matarrubia, De Barro cuenta con cuatro espaciosas habitaciones dobles, cuidadosamente acondicionadas para su descanso.
Habitaciones
Cada habitación está pintada con un color distinto. En la planta superior, las habitaciones roja y verde cuentan con baño propio. En la inferior, la vista de la habitación amarilla nos asoma al inicio de la Sierra Norte de
Guadalajara. Las habitaciones roja y azul poseen cama de matrimonio; la verde y la amarilla, dos camas individuales.
Contamos con:
- Amplia terraza.
- Patio.
- Jardín.
- Sala de estar con:
· Chimenea.
· Calefacción.
· Televisión.
· Vídeo y DVD.
Entorno
El entorno de la casa es ideal para practicar senderismo o recoger setas y níscalos (muy abundantes en
Matarrubia); los alrededores permiten trazar diversas e interesantes rutas culturales a los pueblos de la arquitectura negra o al románico rural de
Guadalajara.
Y a un paso, el Parque Natural de las Lagunas de Puebla de Beleña.
Las terreras
Las terreras son cárcavas o barrancos de arcilla que se forman por derrumbamientos de las laderas de algunas colinas. En
Matarrubia son muy numerosas y ofrecen un paisaje singular.
El alcornocal
Uno de los parajes menos conocidos pero más interesantes del lugar es su pequeño alcornocal, singular (es uno de los más septentrionales de la Península Ibérica) y recóndito bosque situado en un pequeño valle al final de la subida a Cantarranas.
Las lagunas de puebla de Beleña
Declaradas Reserva Natural en 2001, las Lagunas de Puebla de Beleña son un complejo lagunar integrado por dos lagunas (la Laguna Grande y la Laguna Chica) y pequeñas charcas. De carácter estacional y muy someras (unos ochenta centímetros de profundidad máxima), están situadas al pie de la Sierra de Ayllón, a 905 metros de altitud y tienen una superficie aproximada de 190 hectáreas.
Pueblos del entorno
El enclave privilegiado de
Matarrubia la sitúa en la cercanía de poblaciones y paisajes tan notables como diversos.
Puebla de Valles, enclavada en un extenso valle rodeado de cárcavas rojas, ofrece desde la carretera un atractivo paisaje.
Valdesotos, término recorrido por el río Jarama, además de un conocido puente romano, posee las primeras muestras de arquitectura negra de la zona. Valverde de los Arroyos o Majaelrayo, no muy lejanas, son ya poblaciones características de este singular estilo de construcción.
Hacia la campiña, Villaseca de Uceda o La Mierla, pequeñas poblaciones, albergan modestas construcciones y paisajes no tan modestos, en espera de ser descubiertos.
Desde el pantano de El Vado, el camino forestal que lleva a Matallana ofrece las vistas más extensas de la zona. Antes de llegar a Matallana, en un entorno serrano privilegiado, La Vereda es quizás el conjunto de arquitectura negra más cuidado y espectacular. Más allá, en Matallana es notable la integración entre construcciones y paisaje.
La arquitectura negra
La existencia de una gran veta de pizarra ha determinado la existencia de un grupo peculiar de pueblos conocidos como "pueblos negros". Dentro de La Serranía, la comarca que al Noroeste de
Guadalajara los acoje, conforman una atractiva ruta caracterizada por el uso de la pizarra y la piedra oscura como material generalizado de construcción.
El Ocejón
Enclavado al sur del Sistema Central, cumbre del subsistema serrano que lleva su nombre, el pico del Ocejón es una de las cumbres más características de
Guadalajara. Situado al noroeste de la provincia, sus 2.048 metros de altura (metro más, metro menos, según la fuente) despuntan desde gran parte de la provincia y presiden algunos de sus más bellos paisajes.
Al Ocejón se puede acceder desde Almiruete o Valverde de los Arroyos, aunque la ruta más conocida parte de Majaelrayo. "Desde su barrio superior, un camino parte en dirección este, descendiendo unos pocos metros para cruzar el pequeño arroyo situado en la parte posterior del pueblo. Es muy fácil seguir esta senda que va subiendo discurriendo entre las estepas, sin pérdida posible. La marcha puede durar entre dos horas y dos horas y media, y es necesario llevar agua" (Guía de Turismo de
Guadalajara).