Un paseo por la Sierra de Albarracín

La Sierra de Albarracín es una comarca de bellos pueblos situados en enclaves espectaculares vertebrada por el río Guadalaviar. A ello contribuye la altitud a la que se encuentra, ya que es una zona montañosa dentro de la sierra de la que toma nombre en el marco del Sistema Ibérico turolense.

Albarracín, emplazada en los Montes Universales

Albarracín, emplazada en los Montes Universales

La Sierra alberga paisajes espectaculares de pinares, praderas y ríos: el nacimiento del Tajo, cerca de Frías, el del Cabriel en los llamados “Ojos del Cabriel” (en el término municipal del Vallecillo), con sus bonitas cascadas, como la espectacular del Molino de San Pedro o el Guadalaviar, que nace en la localidad del mismo nombre y se convierte en el Turia a su llegada a Teruel en su unión con el río Alfambra.

Desde Calomarde parte la ruta del Barranco de la Hoz, acondicionada recientemente, que discurre por el Cañón del Río Blanco, afluente del Guadalaviar. Fuera de la ruta, pero muy cerca, entre Royuela y Calomarde, se puede visitar la bonita Cascada Batida de Calomarde también conocida como cascada del Molino Viejo. La cascada se encuentra dentro del cauce del rio Blanco, afluente del Guadalaviar, y se puede contemplar desde el mirador que hay junto a la carretera, aunque es recomendable bajar hasta ella por un sendero con vallas de madera para obtener las mejores vistas.

Pero la Sierra de Albarracín esconde otros parajes dignos de ser visitados.

En la zona meridional, en concreto entre Albarracín y Bezas, se emplaza el Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno, el primer enclave de Aragón con esta figura de protección. Aquí la tierra se tiñe de rojo contrastando con el verde de los pinares. Este pino resinoso, que surge a veces de las mismas rocas intentando tocar el cielo, crea un impresionante paraje digno de ser visitado. Cuenta con un centro de visitantes en Donarque.

Paisaje Protegido Pinares de Rodeno

Paisaje Protegido Pinares de Rodeno

En plena Sierra, entre frondosos pinares e impresionantes formaciones geológicas de rodeno, se encuentra el Parque Cultural de Albarracín. Su territorio comprende los términos de Tormón, Bezas, Pozondón, Rodenas y parte del de Albarracín. En estos bosques se esconden numerosas muestras visitables de grabados y pinturas rupestres post-paleolíticas que son Patrimonio de la Humanidad.

En el Parque existen tres conjuntos de representaciones pictóricas rupestres (en Albarracín, Bezas y Tormón) y dos grandes zonas con grabados rupestres (en Pozondón y Rodenas).

Junto a Albarracín, podemos admirar el conjunto de los Toros del Navazo, la Cocinilla del Obispo, Doña Clotilde o el Prado de las Olivanas, que nos permiten descubrir toros blancos o arqueros imposibles en un marco incomparable y de agradable paseo.

El resto de la Sierra de Albarracín es una sucesión de montes y barrancos situados por encima de los  1.000 metros, con pueblos llenos de encanto rodeados de impresionantes paisajes. En ellos encontraremos pozas, cascadas y naturaleza virgen donde podemos cruzarnos con tímidos corzos, esquivos jabalíes o curiosas ardillas.

Destacan los conjuntos urbanos de Gea de Albarracín, Bronchales, Orihuela del Tremedal, Terriente, Moscardón o Jabaloyas, engalanados con rejerías de fina forja bien trabajada. Y, por supuesto, la propia Albarracín, propuesta por la UNESCO para ser Patrimonio de la Humanidad y declarada oficialmente uno de los “pueblos más bonitos de España”. Una ciudad medieval emplazada en una colina de los Montes Universales, en el istmo y la península que forma el río Guadalaviar, y cuasirrodeada por un foso defensivo y el imponente foso de murallas que culmina en el castillo del Andador.

En ella encontraremos una gran variedad de monumentos, pero su verdadero encanto radica en el trazado de sus calles, en sus escalinatas, en sus pasadizos, en sus muros irregulares, en sus estructuras de madera y yeso rojizo, en sus balcones de forja y en sus gentes; enmarcado todo ello por el espectacular entorno de la Sierra de Albarracín, a la que da nombre.

Albarracín se constituye, por tanto, en un lugar ideal para pernoctar para quienes desean conocer toda su riqueza artística, histórica y monumental, así como el entorno natural que la rodea. En Los Aperos, podrás disfrutar además de una espectacular vista de la muralla y respirar el aire puro de la sierra.

Apartamentos Los Aperos. Albarracín

Apartamentos Los Aperos. Albarracín

Por si fuera poco, a esto hay que añadir que la Sierra del Tremedal y la Reserva de Caza de los Montes Universales esconden valiosos parajes llenos de fauna salvaje. Además el clima lluvioso, convierte estos montes en otoño en un paraíso para los aficionados a las setas (con permiso de los agentes forestales ya que existen cotos para la recolección de setas).

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