Recorrido por la isla de Tenerife y su Parque Nacional del Teide

Comenzamos nuestra ruta desde Santa Cruz de Tenerife. El origen de sus nombre está en la Santa Cruz de la Conquista que el capitán Alonso Fernández “El Conquistador” ordenó erigir a su desembarco en 1494.  Nuestro itinerario comienza en su casco antiguo, con el palacio de Cartas, que mezcla elementos mudéjares y flamencos, junto a edificios de estilo neoclásico como el Parlamento de Canarias o la casa de los Dragos.

Representando el modernismo insular está el palacete Martí Dehesa, de 1912, mientras el mercado de Nuestra Señora de África reproduce los rasgos folcloristas de la arquitectura de los años 40. La carretera TF-5 nos lleva hasta San Cristóbal de la Laguna, conocida por La Laguna. Fundada en 1497, fue la primera capital de la isla y la primera ciudad colonial no fortificada. Mantiene su aire señorial que otorgan las casas coloniales construidas en el siglo XVIII, sin embargo, su mayor atractivo radica en ser la capital universitaria del archipiélago, además de patrimonio de la humanidad desde 1999 y que alberga el célebre Cristo de la Laguna, de gran devoción para el los canarios.

Nos dirigimos hacia la costa occidental pasando por Tacoronte, población vinícola y cuya franja acantilada de La Orotava forman el paisaje protegido de la Costa de Acentejo. Ya en La Orotava, sus alrededores presentan varias cuevas sepulcrales aborígenes –Tigayda, Roque Blanco-, en contraste con sus casas señoriales, edificios religiosos y la espléndida arquitectura de estilo isleño como la casa de los Balcones, con originales balcones de madera de tea.

En Puerto de la Cruz, pionera del turismo en Canarias nos encontramos con una maravillosa reserva natural de flores y árboles de todo el mundo, un magnífico lago artificial de Martiánez, diseñado por el artista lanzaroteño César Manrique. El municipio incluye parte del paisaje protegido de Los Acantilados de la Culata.

 

El Teide

Vistas del Teide desde sus proximidades

A tan sólo 5 kilómetros, Garachico fue el más importante de los puertos insulares, pero acabó siendo destruido por un río de lava en 1796, hoy convertido en un pequeño pueblo de calles empedradas, donde sobresale el palacio del Marqués de Adeje, edificio de arquitectura canaria del siglo XVII, junto a la fortaleza de San Miguel y la iglesia de Santa Ana, las dos del siglo XVI.

Un alto en el camino en Villa de los Silos, Tierra del Trigo por el importante asentamiento que tuvo en su época ,cabe destacar la ermita de Ntra. Sra. de Lourdes, fundada en 1908 bajo los modelos tradicionales de la arquitectura canaria y cuenta también con numerosas eras que visitar. Si nos dirigimos hacia el sur, llegamos al pueblo pesquero de Santiago del Teide, con sus curiosos acantilados de los Gigantes y su paisaje volcánico en contraste con la abundante flora autóctona.  Su playa La Arena es la bandera azul más premiada de la isla. Tomamos la TF-28 para llegar a Chío, localidad agrícola y desde donde nos adentraremos en los términos del Parque Nacional del Teide.

El Parque Nacional del Teide, situado en el centro de Tenerife, su majestuoso Teide es el pico más alto de España (3.718 metros). Esta mole geológica está asentada sobre la antigua caldera volcánica circo de las Cañadas, y que en el pasado solía atraer a los pastores guanches atraidos por la escasez de pastos en las cotas inferiores.  Según cuentan, los guanches lo llamaban Echeyde (morada del Maligno que vomita fuego) ya que según la tradición indígena, Guayota secuestró al dios Sol y lo llevó al interior del Teide haciendo que la oscuridad reinase en la isla. Entonces los guanches recurrieron a Achamán, su ser supremo, que derrotó al Maligno, liberó al sol de su cautiverio y taponó la boca de Echeyde con el llamado Pan de Azúcar, que es el ultimo cono que corona el Teide. Lógicamente, por su carácter sagrado, el Teide fue el lugar escogido para sepultar a los muertos, por lo que constituye una enorme fuente de información para los arqueólogos.

Por sus particulares condiciones climáticas y geológicas, el parque acoge una flora singular y una gran variedad de insectos así como el lagarto tizón, muy frecuente en esta área. Descendemos hacia Vilaflor y Granadilla de Abona por la TF-21 y el paisaje se transforma acantilados y pequeñas playas de lava negra.

La franja litoral hace que recorramos localidades como Arico, Güimar, acabando en Candelaria, lugar de peregrinación ya que se encuentra la basílica de la Virgen de la Candelaria, patrona de la isla. Cuenta la leyenda, que la virgen llegó sobre las olas a las playas de Chimisay, donde fue acogida por los guanches y depositada en la gruta de Achibinico, hoy conocida como la gruta de San Blas.

 

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