Rutas para perderse por Guipúzcoa: la Cuenca del Deba

La cuenca del Deba es otra de nuestras preferidas entre las diferentes rutas para perderse por Guipúzcoa. Desde Lastur hasta el Museo de la Sal, recorreremos valles colgados, museos y lugares de gran interés cultural y paisajístico.

Comenzaremos nuestro recorrido a través de la Cuenca del Deba en el valle de Lastur, un valle de origen kárstico, de forma alargada y repleto de simas, dolinas y cuevas.

Desde él, y siguiendo en dirección sur, podremos hacer una parada muy dulce: Chocolates de Mendaro Saint Gerons. Esta empresa familiar, que fabrica chocolates de manera artesanal desde el año 1850, permite visitar su obrador, ubicado en un molino de piedra con más de 200 años de funcionamiento. La visita, de unos 20 minutos, incluye también una degustación de su magnífico chocolate.

Chocolates de Mendaro Saint Gerons

Foto: Chocolates de Mendaro Saint Gerons

Continuando paralelamente a la Cuenca del Deva en dirección sur, nuestra siguiente parada será Elgoibar y otro museo, el de la Máquina Herramienta. En él se rinde homenaje a los primeros forjadores y trabajadores de la industria del hierro de la localidad, al tiempo que se muestran de forma práctica las técnicas, procedimientos de fabricación y la evolución de diferentes procesos de fabricación mecánica.

La siguiente parada será en Eibar y su Museo de la Industria Armera, en el que podremos contemplar una de las mejores colecciones de armas de toda Europa. En total, cinco siglos de recorrido histórico a través de sus armas.

Muy cerca de allí, podremos seguir nuestro recorrido por la historia en el Centro Vasco de Interpretación de la Memoria Histórica de Elgeta. En él, además de ver su exposición sobre la Guerra Civil, podremos visitar trincheras y refugios, acompañados de sus guías turísticos.

Laboratirum. Foto: Turismo de Euskadi

Laboratorium. Foto: Turismo de Euskadi

También muy interesante es el museo que encontraremos en nuestra siguiente parada: Bergara, una localidad con multitud de palacios y mansiones, en la que también se ubica el Laboratorium, dedicado a los científicos y descubrimientos del siglo XVIII. Desde allí, viajaremos a Arrasate, que también cuenta con un casco histórico medieval, con un gran número de edificios singulares de varias épocas.

Entre ambas localidades, un desvío nos lleva hasta Oñati, donde merece la pena visitar su casco histórico y la Universidad del Sancti Spiritus, una de las obras más destacadas del renacimiento vasco. En su interior, no podemos perdernos el claustro, los artesonados mudéjares y una capilla con retablo plateresco.

Nuestra próxima parada será el Santuario de Arantzazu, a diez kilómetros de Oñati. Ejemplo destacado de la arquitectura de vanguardia, al santuario le dieron forma los artistas y arquitectos más destacados de su época. Muy cerca de él, encontraremos también otros dos lugares de interés: las cuevas de Arrikrutz y el Parque natural de Aizkorri-Aratz.

Aretxabaleta. Foto: Wikipedia Commons

Aretxabaleta. Foto: Wikipedia Commons

Ahora sí, nos acercamos al punto final de nuestra ruta. En Aretxabaleta hallamos el embalse de Urkulu, un paraje natural jalonado por caseríos y peñas de piedra de caliza. Muy cerca de él está el pueblo más occidental de la provincia, Leintz Gatzaga, y su Museo de la Sal, donde podremos conocer los sistemas de elaboración y extracción de este material a lo largo de los siglos.

Si quieres más rutas para perderse por Guipúzcoa, no te pierdas la que te proponemos a través de la costa oriental.

Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*