Ruta por los cursos del agua en Segovia

La ciudad de Segovia, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1985, así como su provincia, presentan ante el turista una combinación perfecta entre su histórico pasado y las experiencias del presente. Su patrimonio monumental es impresionante y, sin embargo, su mayor virtud es la posibilidad de contemplarlo en su contexto, inmerso en un entorno natural en cuyo paisaje los monumentos están perfectamente integrados.

Acueducto de Segovia. Foto: Diputación de Segovia

Acueducto de Segovia. Foto: Diputación de Segovia

Son varias las rutas que, tanto la capital como el resto de la provincia de Segovia, nos ofrecen. De entre ellas, hoy hemos querido traeros la conocida como «Ruta por los cursos de agua», porque es un ejemplo perfecto de esta simbiosis entre turismo cultural y natural.

Ruta por los cursos de agua: el río Eresma

Tres vías principales de agua (el río Eresma, el arroyo Clamores y el Acueducto), que confluyen en la roca del Alcázar como un tridente, convirtieron a Segovia en una fértil e industriosa ciudad. Empezaremos nuestro recorrido por el río Eresma, en el Barrio de San Lorenzo, cuyo corazón se halla en torno a la plaza formada por casitas tradicionales y callejuelas de bulliciosa vida vecinal, sobre todo durante las fiestas de su santo, a quien está dedicada la iglesia románica con campanario mudéjar y bella galería porticada.

Siguiendo la calle del Puente de San Lorenzo, encontramos el Centro de los Molinos, donde hallaremos información sobre el valle y el río; buscamos la calle que nos conduce al Monasterio de San Vicente, construcción medieval sobre un posible templo dedicado a Júpiter, descendemos hasta la exuberante Alameda del Parral y seguimos la vereda a lo largo del río Eresma.

Al llegar a un puente de piedra tenemos la opción de cruzarlo y subir hasta Santa Cruz la Real, convento del s. XV construido por los Reyes Católicos sobre una primera fundación del s. XIII de dominicos, que engloba la cueva donde hacía penitencia Santo Domingo de Guzmán. De vuelta a la Alameda, proseguimos hasta llegar a otro puente y en la ladera derecha del río veremos el Real Monasterio de Jerónimos de Santa María del Parral, joya arquitectónica del gótico del s. XV. Una presa en el río aun abastece de energía al Real Ingenio de la Moneda, fundado por Felipe II en el s. XVI y hoy interesante centro con exposiciones y museo de máquinas.

Siguiendo el curso del río llegamos al Barrio de San Marcos, conformado por humildes casas que conservan deliciosamente su arquitectura tradicional; como perla del lugar aparece la Vera Cruz, iglesia dodecagonal del s. XIII, de la Orden de Malta. Las vistas desde aquí son un regalo para los sentidos. En el mismo paraje coinciden el Convento de los Carmelitas Descalzos, donde está enterrado San Juan de la Cruz y el Santuario de la Virgen de la Fuencisla, patrona de Segovia y la Puerta de la Fuencisla de 1704; más allá de ella se halla el Molino de los Señores y la mudéjar Iglesia de San Juan de Requijada, hoy convertida en el Ventorro de San Pedro Abanto, donde sirven yantares castellanos.

Ruta por los cursos de agua: el río Clamores

Volviendo a los pies de la roca sobre la que se levanta el Alcázar, disfrutamos de uno de los más sugerentes miradores de Segovia donde confluyen los ríos Clamores con Eresma, tallando su singular proa de barco. Remontamos ahora el curso del Clamores, valle en barranco de una pintoresca belleza, pero su agua sigue un curso invisible ya que empezó a encauzarse y cubrir, desde el s. XIX. En la ladera derecha, cruzando la carretera de los Hoyos, está el Cementerio Rupestre Judío y siguiendo por la izquierda ascendemos suavemente hasta la robusta Puerta de San Andrés, que cuenta con un Centro Informativo de la Muralla.

Vista aérea del Alcázar de Segovia. Foto: Diputación de Segovia

Vista aérea del Alcázar de Segovia. Foto: Diputación de Segovia

Si cruzamos dicha puerta, tenemos la opción de recorrer la judería que se abre en tres vías: hacia la izquierda podemos visitar el Museo de Segovia, donde se exponen numerosas piezas que nos permiten comprender la historia global de la ciudad y la provincia; por la callejuela del centro nos adentramos en la Judería Nueva y por la de la derecha llegamos a la Judería Vieja.

Volviendo de nuevo a nuestro Clamores, pasamos por el Hospital de Sancti Spiritu, la fuente barroca de la Victoria y llegamos al Barrio de San Millán, donde destaca la Casa-hotel de los Ayala y Berganza y la reina de las iglesias románicas de Segovia, la porticada Iglesia de San Millán. Hacia la derecha ascendemos por zona de construcción actual pero sabedores de que recorremos el trazado del Clamores subterráneo que abastecía de agua a los bulliciosos barrios de mercaderes y fabricantes de paños de Santo Tomás y Santa Eulalia, conocidos como del Arrabal Grande hasta llegar al alto de la Ermita del Cristo del Mercado, donde se hallaba la picota y aún hoy se planta el Mayo. Antiguamente se celebraban por estas lindes, auspiciadas por Enrique IV, dos importantes ferias anuales en el paraje de La Dehesa.

Ruta por los cursos de agua: el Acueducto

Nos acercamos en coche hasta la rotonda del Pastor, monumento dedicado a la Trashumancia, y subimos hasta la rotonda de la carretera de La Granja donde giraremos a la derecha para recorrer ahora el trazado del tercer curso de agua: el Acueducto. Tras 15 km de canal subterráneo desde su captación en el arroyo Acebeda, se levanta como serpiente de piedra del subsuelo y lo vemos, marcado por un cipote de granito, en el cruce de la avenida Padre Claret con calle Coronel Rexach.

Abastecía de agua al cercano Convento de San Antonio el Real, monumento gótico-mudéjar de imprescindible visita por sus bien conservados artesonados de madera; cuenta con una parte convertida en hotel y otra aún hogar de monjas Clarisas. Las impurezas del canal se decantaban en los desarenadores, siendo destacable el de San Gabriel. Unos arcos apuntados del Acueducto nos hablan de una restauración del s. XV y ya en la plaza de la Iglesia del Salvador, vemos más casas blasonadas; más abajo, es señera la Iglesia de San Justo y Pastor por albergar valiosas pinturas románicas.

Desembocamos en la plaza del Azoguejo y subimos ahora por la escalinata del Postigo para asistir al ocultamiento del Acueducto bajo el subsuelo en el corralillo de San Sebastián. En la vecina plaza de la Reina Juana o plaza de las Arquetas, el agua del Acueducto era almacenada en unos depósitos subterráneos que distribuían el agua a la población. Aquí vemos el Seminario de arquitectura jesuita y llegamos a la Plaza de los Espejos, donde antiguamente Enrique IV vivía en su Palacio de San Martín, del que quedan pocos restos, aunque destaca la fachada del Palacio de la Reina Juana y los del vecino Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente.

Nos desviamos a la derecha para admirar el soberbio Torreón de los Arias Dávila, actual sede de Hacienda y llegamos a la Plaza Mayor, aquí el Acueducto soterrado inicia su último tramo descendiendo por Marqués del Arco, siendo visible en alguna de sus tiendas las servidumbres del canal. Ya completamente extenuado y feliz, desemboca para terminar en los aljibes del Alcázar.

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