Ruta por el Valle del Roncal y el Valle de Salazar, en Navarra

Espectaculares paisajes, cuidadas tradiciones y una gastronomía espectacular, además de una arquitectura muy característica, nos reciben en los Valles del Roncal y Salazar, dos de los más conocidos del Pirineo navarro. Para disfrutarlos, os proponemos una ruta de un día de duración, a la que añadimos algunas recomendaciones alternativas para quienes deseen perderse un poco más por tan bellos parajes.

Selva de Irati

Selva de Irati (Navarra)

Nos encontramos en el extremo noriental de Navarra, a solo unos pasos de una visita obligada: la Selva de Irati, y de su pueblo insignia, Ochagavía. Tierra de quesos, de caseríos, de turismo de aventura y de naturaleza, en la que también hallaremos la cima más elevada de la comunidad navarra, la Mesa de los Tres Reyes (2.428 metros) y la tradición más antigua de Europa, el Tributo de las Tres Vacas.

El Valle del Roncal

Limita al norte con Francia y al este con Huesca y cuenta con espectaculares paisajes como el valle de Belagua, un paisaje casi de ensueño de gran valor medioambiental, o el Karst de Larra, uno de los paisajes kársticos más impresionantes de Europa.

De sur a norte, no te puedes perder: Burgui (con los 4Km de la Senda de los Oficios, un puente medieval y un aserradero antiguo, entre otros lugares que visitar), Roncal (con la casa-museo y el mausoleo del tenor Julián Gayarre), Isaba (imperdible el mirador del castillo y la Casa de la Memoria), el dolmen de Arrako (en dirección a Francia), Uztárroz (Museo del Queso y la Trashumancia), el Valle de Belagua, el Karst de Larra y el valle de Belabarce (con su hermosa cascada).

Si os apasiona la naturaleza y, en concreto, la montaña, no podéis dejar de visitar dos cumbres míticas: la ya mencionada Mesa de los Tres Reyes, desde la que divisaremos las sierras prepirenaicas y los valles franceses, y el Pico de Ori, conocido por ser el ‘dos mil’ más occidental del Pirineo y desde el que divisaremos la Selva de Irati, el Moncayo y el Mar Cantábrico.

El Valle de Salazar

Ochagavía, en el Valle de Salazar

Ochagavía, en el Valle de Salazar

Al este del anterior, aglutina también paisajes excepcionales, entre los que destaca la Selva de Irati, además de las foces de Lumbier o Arbaiun. Además de la capital del valle, Ezcároz, parada obligatoria es la localidad de Ochagavía, una de las más fotogénicas y pintorescas del Pirineo navarro, gracias a su puente medieval de piedra sobre el río Anduña, sus calles empedradas, los caseríos de arquitectura tradicional ubicados a ambos lados del río, su impresionante iglesia-fortaleza de San Juan Evangelista, y los palacios medievales de Urrutia, Iriarte y Donamaría.

Un lugar encantador para pernoctar y disfrutar del entorno, de la naturaleza, del paisaje y del encanto de la zona en alguno de los idílicos alojamientos de la zona como Casa Izeba, una típica casa construida con los materiales de la zona, restaurada y rehabilitada para uso turístico.

Casa Izeba, en Ochagavía

Casa Izeba, en Ochagavía

A apenas cuatro kilómetros del pueblo, encontraremos además la ermita románica de Nuestra Señora de Muskilda, ubicada a más de mil metros de altura y rodeada de un paisaje denso y exuberante.

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