Qué ver en Santillana del Mar

Santillana del Mar es, sin duda, una de las poblaciones más conocidas de Cantabria y también una de las más turísticas. Tampoco es de extrañar, ya que cuenta con una riqueza artística y monumental verdaderamente incomparable.

Lavadero, con la Colegiata de Santa Juliana al fondo, en Santillana del Mar (Cantabria). Foto: Turismo de Cantabria

Lavadero, con la Colegiata de Santa Juliana al fondo, en Santillana del Mar (Cantabria). Foto: Turismo de Cantabria

Se le conoce como “la villa de las tres mentiras”, puesto que pese a su nombre “ni es santa, ni es llana ni tiene mar” y, pese a ello, su ubicación es perfecta. A apenas 30 kilómetros de Santander y muy cerca de otros puntos de gran interés turístico en la región, como Suances (6 kilómetros), Torrelavega (6 kilómetros), Comillas (16 kilómetros), el Parque de la Naturaleza de Cabárceno (30 kilómetros), San Vicente de la Barquera (30 kilómetros), la Cueva El Soplao (48 kilómetros) y los Picos de Europa (70 kilómetros).

Descubriendo Santillana del Mar

La villa de Santillana del Mar es un museo medieval en sí misma, articulado en torno a la Colegiata de Santa Juliana y únicamente visitable a pie. Además de la Colegiata, el otro elemento imperdible en nuestra visita será la Cueva de Altamira, de la que se dice que es la Capilla Sixtina del Arte Rupestre. En todo caso, no son los únicos atractivos turísticos y monumentales de Santillana del Mar, ya que aquí encontraremos un gran despliegue cultural y arquitectónico compuesto, sobre todo, por torres medievales y casonas de los siglos XIV a XVIII.

Podríamos decir que Santillana del Mar se abre camino hacia el norte a través de la calle de Santo Domingo, vía única que luego se bifurca en otras dos creando una forma de Y. Así, las dos nuevas vías que se abren a partir de Santo Domingo son la Calle Juan Infante, que luego desemboca en la conocida plaza de Ramón Pelayo, y la que lleva hasta la Colegiata y toma, hasta entonces, diferentes nombres (Carrera, Cantón y Del Río).

Qué ver en Santillana del Mar: la Colegiata de Santa Juliana

Como decíamos, el monumento más importante de Santilllana del Mar es la Colegiata de Santa Juliana, antiguo monasterio del siglo XII reconvertido en colegiata al cambiar la regla benedictina que lo regía por la de los Canónigos de San Agustín a mediados del siglo XII. Fue entonces cuando se edificó el templo actual, de estilo románico y el más amplio de este tipo de toda la franja cantábrica.

La Colegiata de Santa Juliana se estructura en tres ábsides y tres naves y sigue el modelo de Frómista (Palencia) y del románico internacional que entraba en la meseta castellana por el Camino de Santiago. Encontraremos esta joya del arte románico cántabro al final de la calle del Cantón. En él son varios los aspectos a destacar, si bien quizá lo más característico sea el claustro adosado a su nave norte, ya que está considerado una obra maestra por sus tallas y la decoración de sus capiteles. En su conjunto, es una muestra magnífica y completa de la evolución de la escultura románica a través de 42 capiteles de temática variada. También destacable es el retablo mayor, una excelente obra de estilo hispano flamenco de finales del siglo XV.

Claustro de la Colegiata de Santa Juliana, en Santillana del Mar. Foto: Turismo de Cantabria

Claustro de la Colegiata de Santa Juliana, en Santillana del Mar. Foto: Turismo de Cantabria

Qué ver en Santillana del Mar: la Cueva de Altamira

El segundo hito más relevante de Santillana del Mar a nivel cultural y turístico es, sin duda, la Cueva de Altamira. Ubicada a unos dos kilómetros de la población, ha sido reconocida de forma universal y está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Fue descubierta en el año 1879 y en ella destaca especialmente su sala principal, considerada como la Capilla Sixtina del Arte Cuaternario. En su techo, encontramos casi un centenar de símbolos y pinturas polícromas de animales, entre los que destacan 21 bisontes. La gran calidad de la composición y la utilización en su elaboración de superposiciones y técnicas diversas la convierten en una pieza única del arte paleolítico.

En el resto de la cueva, encontramos también grabados diversos, algunos de los cuales son incluso más antiguos que los de sala principal, que datan de hace 14.000 años, y también un importante yacimiento arqueológico en el vestíbulo.

Qué ver en Santillana del Mar: Museos y otros edificios de interés

En todo caso, Santillana del Mar es mucho más que la Colegiata de Santa Juliana y la Cueva de Altamira, por mucho que estos sean sus dos enclaves más conocidos y reconocidos. Entre los museos, destacaremos el Museo de Altamira, en el que podemos encontrar una exposición didáctica sobre arte rupestre y la prehistoria en Cantabria; el Claustro de la Colegiata, dedicado a la escultura monumental y a la iconografía del arte románico; el Museo Diocesano Regina Coeli, ubicado en un antiguo convento dominico hoy perteneciente a la orden clarisa, en el que podemos contemplar buena parte del patrimonio artístico religioso de la Diócesis; la Fundación Santillana; el Museo Jesús Otero, con exposición permanente de las obras de este escultor nacido en Santillana del Mar; así como los espacios museísticos de las Casas del Águila y la Parra y la Torre del Merino.

En lo que respecta a edificaciones monumentales, son de destacar además dos conjuntos arquitectónicos, los que encontramos en la Plaza de Ramón Pelayo y a lo largo de la calle del Cantón. En la Plaza de Ramón Pelayo, de traza triangular, encontramos algunos de los edificios más representativos de esta población cántabra como son la Casona de los Barreda-Bracho, del siglo XVIII y actual Parador de Gil Blas; las Casas del Águila y la Parra; el Ayuntamiento, y las Torres de Borja y del Merino.

Casas del Águila y la Parra, en Santillana del Mar. Foto: Turismo de Cantabria

Casas del Águila y la Parra, en Santillana del Mar. Foto: Turismo de Cantabria

Las Casas del Águila y la Parra están adosadas desde el siglo XVIII y la segunda recibe el nombre de la gran parra que antaño adornaba la fachada. Del Ayuntamiento podríamos decir que es el edificio con mayor prestancia de la villa y que conjuga a la perfección la arquitectura palaciega urbana con la arquitectura noble más característica del medio rural; se cree que data de principios del siglo XVIII. En cuanto a la Torre de Borja, data de finales del siglo XIV y es una de las edificaciones más nobles de la villa de Santillana del Mar, además de la actual sede de la Fundación Santillana. Finalmente, la Torre del Merino es del siglo XIV, el edificio más antiguo de Santillana y residencia fortificada de los merinos o administradores de los intereses soberanos de la villa.

Por su parte, en la calle del Cantón destaca un importante conjunto de casonas de los siglos XIV a XVII, entre las que cabe señalar la Casa Gótica, del siglo XV, y relacionada popularmente a la madre del primer marqués de Santillana; así como la casa de los Villa, del siglo XVIII y conocida también como la “de los hombrones” por el gran blasón con dos caballeros con bigote.

También destacables son otras construcciones de Santillana del Mar como el Palacio de Pereda, el más elegante de la villa, ubicado en la calle de Santo Domingo y de principios del siglo XVIII; la Casa de Valdivieso, de la primera mitad del siglo XVIII y en la confluencia de las calles Cantón y Callejón de las Lindas; la Torre de los Velarde, de mitad del siglo XV, en lo alto de la calle del Cantón y perfecto modelo de torre gótica; la Casa de los Quevedo, en la calle del Río y formada por dos viviendas adosadas de finales del siglo XVII, la segunda de las cuales es la denominada Casa del Cossío; la Antigua Casa de los Abades, junto al atrio de la Colegiata y que también es conocida como la Casa de la Archiduquesa Margarita de Austria, ya que allí residió tras la caída del Imperio Astrohúngaro; el Palacio de los Velarde, renacentista, en la plaza de las Arenas, frente a la Colegiata, y la Casa de los Tagle, en Campo del Revolgo, de finales del siglo XVII, en el que se conserva una importante colección de arte y archivos.

Dónde dormir en Santillana del Mar

Para visitar la señorial y monumental villa de Santillana del Mar, por supuesto, lo mejor es alojarse en la misma. De esta forma, podremos recorrerla tranquilamente, contemplar sus edificios, pasear en sus calles y descubrir cada uno de sus rincones, sin prisas.

Dónde dormir en Santillana del Mar: Hospedaje Octavio

Dónde dormir en Santillana del Mar: Hospedaje Octavio

Por eso, si vais a visitar Santillana del Mar, os recomendamos alojaros en Hospedaje Octavio, un acogedor establecimiento que encontraréis a apenas 10 metros de la Colegiata. Os encantará además su diseño y estructura, elaborada con maderas nobles, ya que pertenece a artesanos de esta materia prima.

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