Molina de Aragón y el Alto Tajo, fusión entre la belleza natural y la monumental

Nuestro punto de partida es Molina de Aragón, que recostada en la ladera de un cerro fortificado, se encuentra a la vera del río Gallo. Obligado resulta el paseo por su núcleo histórico que arranca de la céntrica plaza de San Pedro, donde se encuentra la iglesia renacentista del mismo nombre.

Rodeando el convento de las Ursulinas por la calle de Martínez, llegamos al convento de Santa Clara y a la aneja iglesia de Santa María de Pedro Gómez, auténtica joya arquitectónica del románico de transición, siglo XII. Si enfilamos hacia el Alcázar, cruzando la N-211 y por una senda junto a las murallas del lado oriental, ascendemos hasta la torre de Aragón, en la cima del cerro, desde cuya azotea obtenemos una vista maravillosa de la fortaleza, el caserío y el páramo circundante.

El Alcázar fue erigido en el siglo XII por don Manrique de Lara, primer señor de Molina. Si volvemos al ábside de Santa María, debemos bajar por la plaza y a la costanilla de Santa Clara. El paseo lo proseguimos por las calles del Carmen y Las Tiendas, doblando por la de Tejedores en cuanto pasamos la iglesia de San Martín para ver el palacio del Virrey de Manila, del siglo XVIII, conocido como la “casa pintada” por los ajados frescos que decoran la fachada. La calle Tejedores nos lleva cerca de la de Capitán Arenas, en la que se encuentra la iglesia de Santa María la Mayor de San Gil.

 

Molina de Aragón

Molina de Aragón y las murallas al fondo de la imagen

Tomando la carretera de Torete, a 11 km de Molina de Aragón y al pie de un pináculo, se encuentra el santuario de la Hoz y a espaldas de la ermita, una senda con 270 escalones labrados en la roca sube al mirador que ofrece unas maravillosas vistas sobre los chopos del río y los acantilados. Retrocedemos por la misma carretera en dirección a Checa, son unos 42 km de carreteras serpenteantes en busca del Alto Tajo. Pasamos por Chequilla, un pueblo peculiar con sólo nueve residentes.

Nos desviamos por la CM-2106 hacia Peralejos de la Truchas, capital del Alto Tajo, que tiene un importante templo del siglo XVII y unos paisajes increíbles. Una vez pasado este pueblo, la carretera se aproxima al Tajo, a la derecha un desvío nos adentra en una pista de tierra que bordea acantilados del río durante casi 8 km hasta llegar a la laguna de Taravilla. Continuamos por la CM-2310 pasando por Peñalén y la sima de Alcorán, que aparece señalada con una cruz de piedra a la altura de 5 km. A unos 300 m a la derecha del asfalto, nos topamos con una caverna a la que se puede descender por una escalera de 200 peldaños.

La CM-2101 desaparece en el cruce con la CM-2015, que hay que seguir hacia la derecha para bajar por Zaorejas hasta el puente de San Pedro, en la bonita confluencia de los ríos Gallo y Tajo. Casi 1 km antes, a mano derecha, aparece una pista que nos lleva al puente de Poveda y encontramos unos 26 km de pinares, acantilados y remansos de agua. A unos 800 m a la izquierda nos acercamos a Villar de Cobeta y de aquí al monasterio de La Buenafuente del Sistal, un magnífico enclave románico.

Siguiendo la CM-2015 por Villanueva de Alcorán, encontramos a unos 18 km, el desvío a Arbeteta, un caserío de piedra sobre el que descuellas un campanario con una curiosa veleta, pararrayos que se conoce como El Mambrú. Más abajo, en Valtablado del Río, se cruza el Tajo por ultima vez para llegar al fina de nuestra ruta, Ocentejo, desde donden se puede ir caminando en media hora hasta el Hundido de Armallones.

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