Mérida: la gran construcción romana

Fundada en el 25 a.C. se convirtió en una de las ciudades más importantes del mundo romano. Numerosos restos de edificios y obras de ingeniaría que conserva Mérida, hicieron que su conjunto arqueológico fuese declarado patrimonio de la humanidad.

La historia nos cuenta que fue conocida como Emerita Augusta, capital de la Lusitania, una de las tres provincias romanas en que el emperador Octavio Augusto dividió la península (Tarraconense y Bética, eran las otras). Días de enorme esplendor que llevó a la ciudad a convertirse en punto de partida de esenciales vías de comunicación impuestas por los romanos en Hispania, incluso hubo un tiempo que se dijo que todos los caminos pasaban por Emerita Augusta.

La perfecta red de cloacas que ha llegado prácticamente intacta hasta nuestros días, ha permitido reconstruir el plano de la ciudad romana. El puente romano sobre el Guadiana apunta a que fuese la primera construcción de la ciudad y el principio de la estructura urbanística reticular que determinó la ciudad, característica típica de la Grecia clásica, adaptada y propagada por los romanos en todo su imperio. Formado por 60 arcos de granito de medio punto y una calzada de 4.5 metros de anchura, el puente fue levantado en época de Octavio Augusto y es el mayor que se conserva en la península.

Precisamente dicho puente daba origen a una de las calles principales de la ciudad, la Vía Decumanus, que pasaba por la actual plaza España y continuaba por la calle Santa Eulalia, para cruzarse con la Vía Cardo (la otra calle principal) que unía los foros provincial y municipal.

En esta dirección, el templo de Diana, es el primer monumento que encontramos y el único resto romano de arquitectura religiosa que subsiste en la península y parece probable que no fuera dedicado a la diosa de la naturaleza, sino al culto imperial.

El arco de Trajano, situado en el centro de Mérida, ha suscitado todo tipo de opiniones sobre cual era su función. Construido a base de grandes sillares y dovelas de granito, completamente recubierto de mármol, de 15 metros de altura y 9 de luz. De camino hacia el Teatro Romano encontramos el Museo Nacional de Arte Romano que reúne una valiosa colección de restos de la época.

Es el más suntuoso y completo de los teatros romanos que se conservan en la península y uno de los edificios más emblemáticos de Mérida, el Teatro Romano tiene un diámetro de 96 metros y gradas con capacidad para 60.000 espectadores, dividida en tres sectores que acogían a las distintas clases sociales.

 

Mérida

El Teatro Romano de Mérida. Fuente

 

Delante de las gradas, estaba la orchestra semicircular, destinada a alojar el coro. Integrado en el mismo conjunto, ubicamos el Anfiteatro, inaugurado en el año 8 a.C., tenía una capacidad para 14 mil espectadores y se utilizaba con motivo de la celebración de las famosas luchas de fieras y gladiadores en la arena. Dispone de tres puertas monumentales y una planta elíptica de 127 x 103 metros, diversas dependencias destinadas al uso de los gladiadores y el cerramiento de las fieras. Constituido por mampostería y hormigón, el exterior está recubierto de sillería, con bellos arcos y dinteles, siendo uno de los ejemplos más notorios de la maestría constructiva a la que el genio arquitectónico romano había llevado el uso del arco y la bóveda. Fuera del recinto, a escasos metros, excavaron los restos de una mansión romana a la que se le dio el nombre de Casa del Anfiteatro, junto a ella también fueron halladas las termas y la torre del Agua.

Fuera del recinto amurallado se halla el magnífico Circo romano con capacidad para 30 mil personas. Disponía de 11 gradas, además de un palco presidencial y otro del tribunal, destinado a los jueces, que velaban por la legalidad de la competición. En el Circo se celebraban las célebres carreras de caballos y cuadrigas, a lo largo de una pista de más de 400 metros de longitud y 96 de anchura.

Al sur de la ciudad, contigua a la plaza de toros, y siguiendo las calles Graciano y Oviedo, llegamos a la Casa del Mitreo, en su interior se hallaron algunas misteriosas habitaciones subterráneas, y hay que destacar el Mosaico Cósmico que para muchos expertos se trata de uno de los cinco mosaicos más importantes del mundo, cuya composición representa las fuerzas de la naturaleza y el cosmos: el Tiempo y sus hijos, el Cielo y el Caos. Muy cerca, encontramos los monumentos funerarios de la necrópolis romana de la ciudad.

Otro de los elementos sobresalientes de Mérida, son la serie de acueductos de agua como: el acueducto de San Lázaro, el de los Milagros o la presa de Proserpina. Por último, aguas abajo, se alza el puente sobre el río Albarregas, de donde partía la principal ruta de la Vía de la Plata, siguiendo la antigua senda tartesia del estaño, y que acabó convirtiéndose en la segunda columna principal del sistema de caminos del imperio romano. El puente fue construido en el año 25 a.C. a base de sillería almohadillada de granito a lo largo de 125 metros de longitud y sostenido por cuatro arcos de medio punto.

 

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