Destino Las Hurdes: visita Meandro Melero en Riomalo de Abajo

La comarca extremeña de las Hurdes tiene un encanto especial para los amantes de la naturaleza y de las modestas construcciones de paredes de piedra y techumbre de pizarra que son la misma esencia de la arquitectura de la zona. Esta descripción podría corresponder al pueblo de Riomalo de abajo, una pequeña población hurdense con poco más de cincuenta habitantes en la que enseguida llama la atención el dinamismo que se percibe. Y es que Riomalo es el punto de partida de la ruta que conduce al mirador de la Antigua, un lugar privilegiado situado sobre el meandro Melero.

El serpenteante curso del río Alagón ofrece un regalo inolvidable para la vista: el meandro Melero. Se trata de una profunda herradura que marca la divisoria entre Cáceres y Salamanca, encajonada entre laderas de una abundante vegetación, con colores diferentes según la estación del año.

 

Meandro Melero

Meandro Melero en las Hurdes

 

El camino que sube hasta el mirador de la Antigua es una pista de unos tres kilómetros, de asfalto el primer kilómetro y de tierra al final del recorrido, que asciende suavemente con una pendiente acumulada de unos doscientos metros. No hay ningún problema para subir en coche, pues el suelo es firme y en el mirador hay un amplio aparcamiento.

No obstante, lo realmente recomendable es aprovechar una hora de poco tránsito, temprano por la mañana o a atardecer, y realizar el recorrido a pie. Cuando se opta por el senderismo, es posible apreciar la belleza de la abundante vegetación a cada paso, respirar el aroma de especies vegetales muy abundantes en la zona, como el brezo o la jara, o apreciar el impresionante manto de color que estas producen en su época de floración. Y todo ello sin descartar la posibilidad de descubrir una rapaz sobrevolando el camino o la carrera apresurada de un ciervo que se cruza en el camino. La recompensa que se encuentra al final compensa el esfuerzo del recorrido, pues las vistas del meandro Melero, del profundo valle del río Alagón y de la sierra de Béjar son de las que quedan grabadas para siempre en la retina.

Ya de vuelta en Riomalo y si el tiempo lo permite, los que lo deseen pueden darse un baño en la piscina natural que hace el río justo a la entrada del pueblo. Terminar con una comida tradicional en uno de los bares del pueblo es el colofón perfecto para esta excursión ineludible.

Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*