La Rioja Alavesa, un auténtico edén para los amantes de los vinos

La Rioja Alavesa es una zona fetiche para los devotos de los vinos, la enología y el enoturismo, pudiéndose además disfrutar aquí de unos paisajes únicos, en los que la sucesión de viñedos conforma unas estampas de postal.

Una comarca que rebosa encanto en la que también tendrás la oportunidad de deleitarte con bonitos pueblos que han preservado muchos vestigios de su pasado medieval, con fiestas y celebraciones que aglutinan a las mil maravillas diversión y tradición así como con una gastronomía rica y variada que es capaz de extasiar a los paladares más selectos.

Y en lo concerniente al alojamiento, podrás elegir entre infinidad de alternativas, teniendo la posibilidad de pernoctar en casas rurales, posadas y hoteles con mucho duende.

Enoturismo en la Rioja Alavesa

Enoturismo en la Rioja Alavesa

Las rutas del vino de la Rioja Alavesa

Los amantes de los vinos y todo lo que les rodea pueden disfrutar en la Rioja Alavesa de unas estupendas rutas enoturísticas, teniendo la ocasión de realizar en cualquier época del año unos sugestivos itinerarios repletos de actividades, entre las que se incluyen visitas a bodegas, vinotecas, restaurantes, museos, etc.

Así, el visitante puede empaparse a fondo de la rica cultura vinícola de la Rioja Alavesa, sin renunciar a vivir una experiencia turística integral que podría abarcar desde la inmersión en las huellas histórico-artísticas del sustancioso pasado de la zona hasta el disfrute de una gastronomía única.

Laguardia, un enclave repleto de atractivos

Laguardia es la población más importante de la Rioja alavesa, un sitio que ofrece a quienes lo visitan la posibilidad de contemplar fantásticos monumentos prehistóricos como los dólmenes, importantes construcciones de origen Medieval como la Torre de San Juan (erigida en el siglo XIV) o la Torre Abacial, que desde su terraza superior brinda la oportunidad de gozar de unas vistas panorámicas espectaculares.

Mientras que los amantes de los paisajes naturales pueden extasiarse en estampas como las que proporcionan las lagunas de Carravalseca y Carralogroño, que destacan por su gran valor ecológico y medioambiental, estando declaradas como Biotipo Protegido.

Laguardia y los vinos: la importancia de las cuevas

La importancia de las cuevas en las bodegas de Laguardia

La importancia de las cuevas en las bodegas de Laguardia

Uno de los elementos más emblemáticos de la cultura vinícola de Laguardia son las cuevas subterráneas que atraviesan la localidad, la mayoría de ellas bodegas familiares excavadas hace siglos con la intención de criar, preservar y cuidar los vinos en las mejores condiciones de temperatura y humedad.

Además, para la consecución de este objetivo, el ayuntamiento prohíbe la circulación de vehículos por todo el casco urbano, impidiendo así que el tráfico pueda alterar el proceso de generación de los caldos que se alumbran en muchos subsuelos de la población.

Un lugar muy recomendable si visitas Laguardia

Unas de las bodegas más antiguas y prestigiosas de Laguardia son las Bodegas Carlos San Pedro Pérez de Viñaspre, que precisamente tienen como una de sus principales señas distintivas su cueva subterránea de crianza, dividida en distintos ‘calados’ construidos a mano que albergan los depósitos, la zona de barricas y los botelleros.

Bodegas Carlos San Pedro Pérez de Viñaspre, en Laguardia (Rioja Alavesa)

Bodegas Carlos San Pedro Pérez de Viñaspre, en Laguardia (Rioja Alavesa)

Aquí, se crían los vinos a una temperatura de alrededor de 14ºC que se mantiene constante durante todo el año, al igual que las condiciones de humedad, que siempre frisan el 85%. A ello se añaden dos elementos muy inherentes a las cuevas como son el silencio y la oscuridad, que resultan esenciales para un óptimo alumbramiento del vino según el criterio de estos vitivinicultores, pertenecientes a una saga familiar que lleva transmitiendo desde hace siglos de generación en generación sus conocimientos sobre crianza.

Vinos de las Bodegas Carlos San Pedro Pérez de Viñaspre

La gama de vinos de estas bodegas abarca toda la línea clásica de los riojas: Joven, Crianza, Reserva y Gran Reserva. Aunque también cuentan con caldos de autor o que se sitúan fuera de la tradición habitual de la zona, disponiendo incluso de una modalidad de vino blanco, algo bastante innovador en un lugar como la Rioja que es conocido sobre todo por sus tintos.

Visitas a las bodegas

Los visitantes a las Bodegas Carlos San Pedro Pérez de Viñaspre tienen la ocasión de vivir una estupenda experiencia, que les permitirá imbuirse del saber hacer artesanal que está detrás de la creación de unos vinos únicos. Además la visita, de una duración aproximada de 35 minutos, tiene el mejor colofón posible con la degustación de uno de los exquisitos crianzas que elaboran.

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