Un paradisíaco enclave natural mallorquín, Platja D´es Trenc

Si tenemos que seleccionar una playa virgen e impoluta en la isla de Mallorca, hemos de dirigir nuestras miras hacia el Salobral de Campos, paradisíaco enclave natural en cuyo seno se extiende un arenal que ocupa una extensión aproximada de 3 Km., conocido como Platja d´es Trenc, desde cuya posición se divisa el archipiélago de Cabrera. Platja d´es Trenc tiene la consideración de espacio natural protegido por el Gobierno de Illes Balears, cuyo Departamento de Medio Ambiente la calificó Área Natural de especial interés.

Su mayor singularidad es haber sobrevivido a la vorágine urbanizadora que devoró buena parte de los paisajes naturales en la isla durante la pasada década. Luce un envidiable estado de conservación, y sus más de tres kilómetros de litoral alojan casi 180 especies de fauna avícola que señorean el cielo con su belleza.

Platja d´es Trenc está sembrada de una arena blanca y sedosa, formando un conglomerado de dunas que separan de las salinas y los campos de labor. Para los amantes de la navegación, resulta todo un lujo fondear la embarcación en los aledaños de Illa Gavina, un bonito islote al que merece la pena acceder para ver la cueva prehistórica que contiene. Eso sí, salvando las recomendaciones sobre los vientos del sur-suroeste-oeste-noroeste que con frecuencia azotan esta vertiente.

Sus aguas son cristalinas y templadas, oscilando su temperatura media entre 15 grados en invierno y 28 en verano. El oleaje suele ser muy débil, lo que deja traslucir un fondo arenoso salpicado de minúsculas rocas y algunos bancos de algas.

 

Platja D´es Trenc

Orilla de la playa

 

En Platja d´es Trenc, el visitante tiene a su disposición variados servicios como alquiler de tumbonas y parasoles, vigilancia mediante numerosos puestos de auxilio, chiringuitos que ofrecen todo tipo de comida y bebida ambientados musicalmente y la posibilidad de practicar algunas modalidades de deportes náuticos como piragüismo, surf, etc. Además puede practicarse el nudismo en un reducto denominado Ses Covetes, anexo al arenal de Sa Rápita.

Dista 6,5 kilómetros de Colònia de Sant Jordi y solo 20 minutos la separan de la capital, Palma de Mallorca. Es sencillo llegar por carretera, pudiendo estacionarse el vehículo en un aparcamiento por tres euros diarios. Accediendo desde Ses Salines, pueden contemplarse montañas de sal extraídas de lagos artificiales.

Sin duda, uno de los más atractivos lugares con los que la isla agasaja al visitante, ofreciéndole el regalo de sus impresionantes puestas del sol.

 

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