Tesoros paisajísticos en el Parque Natural Cabo de Gata: Isleta del Moro y el Playazo de Rodalquilar

Nuestra ruta es una de las más bellas del litoral almeriense. Nos hace pasar por San José, un bello rincón playero con exceso de aglomeraciones sobre todo en sus playas de Monsul y Genoveses, a pesar del control urbanístico que se pretende en el Cabo de Gata.

Pasamos por Cala Higuera, Cala Tomate, resguardada por el cerro del Fraile, la mayor altura del parque con 493 metros, también atravesamos la playa del Esparto y Los Escollos, con sus fortalezas costeras del siglo XVIII.

En dirección al pequeño núcleo de pescadores, único pueblo de la zona que sigue practicando esta actividad. Su puerto todavía mantiene un aire atemporal y natural. El istmo se adentra en el mar conformado por el islote que da nombre al pueblo, Isleta del Moro, brinda posibilidades de abrigo según soplen los vientos de Levante o Poniente. Sus dos playas de arena fina: playa del Arco y la del Peñón Blanco y no muy lejos, un poquita más arriba, la cala de los Toros, más íntima, rodeada de pinos. Acercarse al Mirador de la Amastista es imprescindible para divisar el quebrado trazado de esta enigmática costa.

 

Isleta del Moro

La Isleta del Moro

A unos 4 Km de la Isleta del Moro, encontramos la rambla de Rodalquilar, uno de los parajes más impresionantes del Parque Natural del Cabo de Gata.

Continuaremos por la pista sin asfaltar para girar a al derecha, con un paisaje agreste que nos recuerda el norte de África con unas palmeras que semejan oasis como sucede con el aljibe de Las Hortichuelas.

Ya en el Playazo de Rodalquilar, playa muy frecuentada pero en la que sus visitantes respetan la inmensa belleza que les rodea. Un castillo, el de San Ramón, del siglo XVIII, de propiedad privada parece proteger la intimidad de la cala del Cuervo, entre acantilados rocosos y el final de nuestro trayecto.

 

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