A nadie le amarga un dulce

Cuando se acerca la Semana Santa las pastelerías de varias comunidades españolas exponen en sus escaparates una serie de figuras de chocolate que aunque en estos tiempos ya venden unas semanas antes del Domingo de Ramos, no hace muchos años cuando la base de las monas era un pastel redondo al cuál se le colocaban unos huevos de chocolate o alguna figura pequeña de chocolate y unos adornos con plumas coloreadas, tenía su máximo esplendor el Sábado Santo y el Domingo de Resurrección, ya que la tarta no tenía la duración de las actuales figuras actuales.

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Mona de Pascua
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La palabra “Mona” proviene del vocablo árabe “Munna” que significa obsequio. Su creación viene de la Edad Media cuando, durante en el tiempo de Cuaresma, estaba completamente prohibido comer huevos, por lo que la población los guardaba para regalárselos a las personas que querían. En el siglo XV, consistía en un pastel en forma de bollo redondo, que se realizaba con harina, azúcar, huevos y mantequilla. Antiguamente la torta también podía tener diferentes formas de animales: una gallina, un cordero o de objetos como una luna, o un barco. En el siglo XVIII, los padrinos regalaban la mona colocando tantos huevos como años tenia su ahijado, la fecha en la que quedaban exonerados de dicha obligación era cuando se llegaba a la edad de doce años.

La tradición de las tortas adornadas con huevos fue eclipsada a mediados del siglo, para dar paso a unas tortas muchísimo más elaboradas, enriqueciéndose con unos adornos de almendras azucaradas, anises plateados, confituras, azúcar caramelizado y, desde luego, con los huevos de Pascua pintados, todo ello coronado por figuras que se realizan en chocolate.
Cada año dichas figuras nos recuerdan a los muñecos de la series de televisión actuales o a las figuras más populares o del momento, y los pasteleros rivalizan en realizar cada año monas mucho mas difíciles. Sus tahonas se convierten en pequeños estudios de escultura para realizar verdaderas obras de arte. Da verdadera pena destrozarlas para podérselas comer.

En Catalunya, las monas han tomado una dimensión paralela a la de las monas tradicionales y consisten en grandes monumentos, que después en la mayoría de los casos van a parar a instituciones benéficas, para solaz de los niños que están en ellas.

En la provincia de Alicante, “Salir de mona” es una fiesta en la que participa toda la familia. La mona la regalan los abuelos a sus nietos y los tíos a sus sobrinos, es un bollo dulce en el que ha sido incrustado un huevo duro y que es costumbre salir al campo a comer con toda la familia.

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El Hornazo
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El “Hornazo” es un producto típico la provincia de Salamanca desde tiempos inmemoriales. El primer lunes después de Semana Santa se celebraba “El Lunes de Aguas” llamado también “Lunes de Pascua ó Resurrección”. La familia se reunía para celebrar el fin del ayuno al acabar la cuaresma, y poder disfrutar nuevamente de los productos cárnicos.

El “Hornazo” es un pan especial que se rellena de una forma parecida al de una empanada, pero que tiene diferencias con los productos que se utilizan para elaborar el pan, a la masa no sólo se le pone la harina, levadura, sal y el agua que son los productos tradicionales, sino que se le añaden un poco de aceite, azafrán y anises.
Una vez realizada, se le deja reposar el tiempo para su fermentación y se divide en tres partes, dos redondas planas, una para colocar el relleno y la otra para taparlo y la tercera más pequeña para efectuar el cierre, se colocan trozos de jamón, chorizo y lomo embuchado y se le añade un huevo crudo previamente lavado que quedara cocido al acabar el proceso,se tapa con la parte de masa redonda que se a dejado y se cierra con el trozo que hemos dejado aparte para que los productos queden dentro, se introduce en el horno y se cuece como si fuera un pan.

Lo que era una costumbre de los pueblos llegó a la ciudad y lo que se tomaba para celebrar el fin de la cuaresma se convirtió en un producto habitual. Hoy lo comercializan pastelerías y hornos artesanos y se puede consumir durante todo el año. Solo hay un pequeño cambio en su elaboración, el huevo desaparece y el relleno en vez de hacerlo en trozos grandes para la familia, se realiza en trozos más pequeños para una mayor distribución del contenido.

Debido a su aceptación, hoy lo podemos encontrar en tiendas especializadas en vender productos artesanos de selección en muchas capitales españolas.

Os invitamos a hacer una cata de productos típicos en Semana Santa. Al fin y al cabo ¡a nadie le amarga un dulce!

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