Sevilla, herencia monumental y popular

Situada en el hondo estuario del Guadalquivir, Sevilla fue fundada por los tartesios en el siglo VIII a.c., sería la Hispalis íbera y la capital de la Bética romana. Los árabes la bautizaron como Isbiliyya, y los almohades construyeron monumentos como la Torre del Oro y la Giralda. Su periodo de prosperidad y florecimiento cultural llega gracias a la Casa de Contratación en 1503, que monopoliza el comercio de las Indias. Pero los cambios más importantes los experimenta gracias a la Exposición Iberoamericana de 1992.

Emprendemos nuestro recorrido en el Parque de Maria Luisa, donde jardines con distintas especies botánicas, lagos, estanques, fuentes, glorietas umbrías y amplias avenidas conforman uno de los enclaves más emblemáticos de Sevilla. Donado por la duquesa de Montpensier a la ciudad en 1893 destacan, por su enorme belleza, las glorietas de Gustavo Adolfo Bécquer y de la Infanta María Luisa, la fuente de las Ranas y las de los Leones, los estanques de los Patos y el de los Lotos. Desde 1929, han permanecido en le recinto pabellones como el Mudéjar, que actualmente alberga el museo de Artes y Costumbres Populares, y el de Bellas Artes, que aloja el museo Arqueológico.

Justo en el ángulo oriental del parque se encuentra la plaza de España, obra del arquitecto sevillano Aníbal González. Construcción de ladrillo visto, forja, revestimientos cerámicos, galerías con arcadas de medio punto y grandes paneles de azulejería, está presidida por un magnífico edificio semicircular de 200 metros de diámetro flanqueado por dos esbeltas torres. Un estanque navegable salvado por varios puentes y una fuente central completan la plaza.

En las inmediaciones de la plaza de España encontramos el prado de San Sebastián, otro bonito parque próximo a su vez a la calle San Fernando donde se encuentra la antigua Fábrica de Tabacos, naves en las que trabajaban las cigarreras durante el siglo XVIII inspirando la «Carmen» de Merimée y la ópera homónima de Bizet. Otra impresionante obra de estilo neoclásico es también el Hotel Alfonso XIII, y torciendo la avenida de Roma, nos topamos con el palacio de San Telmo, de los siglos XVII y XVIII, muestra del arte churrigueresco, y actual sede de la Junta de Andalucía.

Continuando a orillas del Guadalquivir, la célebre Torre del Oro, la que fuera torre vigía, prisión medieval y almacén de metales preciosos traídos de América, es un sencilla pero bella construcción almohade del siglo XIII. Atravesando el paseo de Colón, en la calle Temprado, nos saluda el Hospital de Santa Caridad con su capilla y la iconografía de los muros. Nos dirigimos al barrio de Santa Cruz, corazón de Sevilla, en la plaza Virgen de los Reyes y sus aledaños se concentra el conjunto monumental más importante de la ciudad, declarado patrimonio de la humanidad, formado por la Catedral, el Archivo de Indias y los Reales Alcázares.

 

Sevilla

Torre del Oro. Fuente

 

La Catedral, está considerada una de las más formidables edificaciones góticas. Construida sobre una mezquita almohade de la que se conservan el patio de los Naranjos, con siete arcos de herradura apuntada, y la incomparable Giralda, antiguo minarete musulmán de casi 100 metros de altura. El colosal templo consta de siete portadas, plata de salón con cinco naves y 26 capillas, de las que destacan la Real y la Mayos; adyacente se encuentra la parroquia del Sagrario, más clásica y austera pero igual de espectacular. Unido a todo esto, el conjunto cobija joyas artísticas de Murillo, Zurbarán y Goya, entre otros.

Al lado, el Archivo de Indias, antigua lonja de estilo manierista del siglo XVI. Por la puerta del León accedemos a los Reales Alcázares, magnífico y singular conjunto de palacios y jardines simbiosis de estilos arquitectónicos como el islámico, mudéjar, gótico, renacentista, plateresco, neoclásico, barroco, o rococó. El palacio Arzobispal de portada de barroco tardío aparece en Virgen de los Reyes.

Decidimos seguir en dirección al río, deteniéndonos en la plaza Nueva para contemplar el Ayuntamiento, con fachada de estilo plateresco y neoclásico. Junto al paseo de Colón, la plaza de toros del la real Maestranza, el coso taurino más conocido del mundo, excelente muestra de arquitectura dieciochesca.

En el cruce de Colón con la calle Reyes Católicos, el puente Isabel II nos lleva al barrio de Triana, que nos recibe en la plaza del Altozano con el monumento al legionario torero Juan Belmonte. Es el barrio más popular de Sevilla, cuna de toreros, bailaores, cantaores y aristas en general. Todavía en sus calles y patios se cultiva la maravillosa costumbre de la tertulia y se conservan numerosos talleres de tradición artesanal.

Cerca del puente de Chapina nos encontramos con la Estación de Córdoba, edificio mudéjar de 1889 considerado una de la sobras trascendentales de arquitectura sevillana. Ya en la calle San Pablo, está la parroquia de la Magdalena, de estilo barroco del siglo XVIII como la iglesia del Salvador, recinto de profundas raíces ya que fue templo romano, basílica paleocristina , visigoda y mozárabe y mezquita mayor de Sevilla.
Próxima está la Casa de Pilatos, palacio que combina los estilos mudéjar, gótico y renacentista y que alberga una importante colección de objetos de arte y antigüedades. Paseando y paseando, llegamos a la calle de Bécquer, donde se encuentra la basílica de la Macarena, en sus inmediaciones, el hospital de las Cinco Llagas.

Finalizamos nuestra ruta disfrutando de la arquitectura nacida en la Expo 92 en la isla de la Cartuja, con sus puentes, hoteles, jardines y el gran parque temático de Isla Fantasía. Si se desea continuar trayecto en dirección a Córdoba, no debemos perder la oportuniad de visitar Écija. Se encuentra a 94 km de distancia de Sevilla capital, y es una de las ciudades andaluzas de mayor riqueza monumental.

 

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