Santiago de Compostela, destino místico

Arte y espiritualidad, esta ciudad monumental de inusual belleza, riqueza arquitectónica y patrimonio de la humanidad, se asienta sobre una necrópolis dolménica y un castro celta. Su relevancia histórica comienza en el año 813, momento en que se haya el mausoleo romano con tres tumbas, identificadas por Teodomiro, obispo de Iria Flavio, como las del apóstol Santiago y dos de sus discípulos. Más tarde, Alfonso II el Castro y Alfonso III ordenan levantar una basílica para albergar los restos del apóstol y fundan iglesias y monasterios en torno al núcleo sepulcral.

En el 997, la villa es saqueada por el ejército de Almanzor y deciden reforzar y ampliar las murallas. Ante el aumento de las peregrinaciones jacobeas, Alfonso VI inicia la construcción de la catedral impulsado definitivamente por el conde de Borgoña y el obispo Xelmírez, finalizada por el maestro Mateo y su taller en 1211. En el siglo XVI, los Reyes Católicos crean el Hospital Real para peregrinos. La pudiente familia Fonseca funda el colegio homónimo y la Universidad costeando, a la vez, el claustro de la catedral. La centuria siguiente sirve para que se derriben las murallas y el burgo se extiende en capas concéntricas, aunque preservando la presencia de huerto, campos y rueiros como parte integrante y tradicional de la ciudad.

 

Plaza do Obradoiro, corazón de la ciudad

Es el kilómetro cero, sin importar el perfil; devotos peregrinos, turistas, o viajeros laicos, todos encuentran en él todos los caminos a Santiago y, por supuesto, es el punto de partida de nuestra ruta. Amplia y adoquinada, esta plaza de exquisita belleza concentra las más distinguidas joyas arquitectónicas de Compostela. En el flanco oriental se eleva la fachada principal de la catedral del siglo XVIII, máxima expresión del barroco español realizada por Fernando Casas y Novoa sobre estructura románica original en la que destacan las torres de las Campanas y de la Carraca.

La preciosa escalinata del siglo XVII hace que se supere el desnivel entre el pavimento de la plaza y el templo, esta nos conduce a la puerta principal de la basílica, el pórtico de la Gloria, considerada la obra románica más valiosa creada por el maestro Mateo y su famoso parteluz, columna donde el peregrino introduce los dedos en el hueco dejado por millones de manos durante siglos.

 

Plaza do Obradoiro en Santiago

Vista de la Plaza do Obradoiro

 

En el interior, bajo el altar Mayor, de estilo barroco, se encuentra la cripta que guarda los supuestos restos del apóstol Santiago, y en la parte superior, un pasillo que atraviesa la girola, con numerosas capillas nos conduce a la estatua del santo.

En el flanco sur de la plaza, se encuentra el colegio de San Xerome, con portada románico-gótica y patio clasista acristalado, que hoy acoge el rectorado de la Universidad. Frente a la catedral, vemos la más moderna construcción de la plaza, el pazo de Raxoi, edificio de estilo neoclásico del siglo XVIII.

El lateral norte de la plaza lo ocupa el Hostal dos Reis Católicos, fundado por ellos como hospital y hospedería para peregrinos es hoy un lujoso Parador de Turismo. Desde su terraza podemos contemplar la iglesia de San Fructuoso, templo de estilo churrigueresco con enorme cúpula, campanario adornado con pináculos y volutas y, sobre la cornisa, cuatro esculturas de las virtudes cardinales. Cierra la plaza, apoyado en el costado de la catedral, el pazo de Xelmírez, de los siglos XII al XVIII, cuyo sobrio exterior guarda impresionantes muestras del románico civil.

Adentrándonos ya en las calles de Santiago destacamos un monumento que puede competir en grandiosidad y belleza con la catedral, es el monasterio de San Martiño Pinario, en la plaza de la Inmaculada. De fundación benedictina, es muestra del poder que dicha orden alcanzó en su momento, sobresaliendo las retorcidas escaleras que salvan el desnivel con la plaza, una deslumbrante fachada plateresca, el lujoso retablo, de estilo barroco, los claustros y la sillería de nogal del coro.

La plaza de Quintana nos muestra la casa da Parra, del siglo XVII, con sus ménsulas labradas y la gigantesca chimenea; el monasterio de San Paio de Antealtares, creación barroca pero fundación medieval. En la contigua plaza das Praterias están la casa do Cabido, del siglo XVIII, de hecho una fachada puramente ornamental de típico estilo barroco gallego, y la puerta de Praterías de la catedral, sobre cuya base de origen románico-gótico se alza la torre del Reloj.

Si continuamos nuestro recorrido saliendo del entorno de Obradoiro, el colegio de San Clemente es perfecto para contemplar la el hermoso clasicismo de la fachada. Podemos seguir por el parque de la Alemeda, en cuyo centro se halla la iglesia de Santa Susana, del siglo XII.

Inevitablemente volvemos al centro histórico para hacer escala en la plaza do Toural, donde se encuentra el pazo de Bendaña, del siglo XVIII, con sus balcones de barroco enrejado. Al principio de la calle do Vilar se levanta otra bellísima construcción, el pazo de Vaamonde, que delimita con la calleja de Entrerrúas, la más estrecha de Santiago, que da a la calle Nova, donde se encuentra la iglesia de Santa María Salomé, barroca, construida sobre original del siglo XII. A través del arco de la puerta de Mazarelos, la única que aún queda en pie de la antigua muralla, se llega al convento das Madres Mercenarias y al convento del Colexio da Ensinanza.

Otro tramo de la ex muralla nos conduce hasta la iglesia de Santo Agostiño y a la iglesia de Santa Maria do Camiño. Muy cerca, encontramos el convento de San Domingo de Bonaval. Otros edificios importantes son la hermosa iglesia das Ánimas y la casa Gótica, entro otros muchos que alberga esta maravillosa ciudad.

 

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