De Santillana del Mar a San Vicente de la Barquera: entre el mar y al montaña

Una de las villas más monumentales y mejor conservadas de nuestro país, Santillana del Mar, Cantabria, tiene su origen en un pequeño monasterio fundado antes del siglo X con el nombre de Santa Juliana. Uno de sus emblemáticos monumentos es la colegiata, edificio románico construido en el siglo XII. En el claustro sobresalen los capiteles con relieves de vegetales y pasajes de la Biblia. No podemos dejar de visitar la torre del Merino, la torre de Don Borja y el palacio de los Velarde, detrás justo de la colegiata.

En la carretera general frente al Museo Diocesano nos indica la dirección hacia las cuevas de Altamira, también llamada capilla sixtina del cuaternario, con 207 m de largo, fueron hechas entre 12 y 15 mil años atrás y tiene restringido su acceso a 20 personas al día y hay que solicitar dicha visita.

Nos desviamos hacia Ubiarco, un pueblo ganadero que descansa en medio de un valle pegado al mar, donde sus verdes prados van al encuentro de las bravas aguas del mar.

 

Santillana del Mar

Plaza de Santillana del Mar

La C-316 en dirección a Comillas nos lleva a 3 Km a Oreña, una pequeña localidad con una numerosa concentración de anticuarios. A 6 Km., un desvío nos adentra en Novales, pueblo de casa montañesas donde crecen los naranjos y limoneros gracias a un microclima especial.

Otra de las aldeas cercanas es San Martín de Cigüenza, en la que se levanta la enorme iglesia de San Martín de Tours. De Novales se puede llegar hasta Cóbreces por carreteras rurales o volviendo a la C-6316. Llegando a una curva podemos ver el monasterio de Santa María de Viacelis y la iglesia de San Pedro Advíncula.

A unos 9 Km nos encontramos con Comillas, la que fuera residencia veraniega de Alfonso XII. Destacamos la hermosa playa y, por supuesto, los monumentos de los que los más admirados de Comillas son aquellos que se levantaron en torno al mecenazgo del marqués y a su deseo de fijar en el pueblo su morada.

A la salida de Comillas, la carretera cruza la ría de la Rabia, un paraje natural de marismas y arboledas donde habitan aves acuáticas. La ría termina en la playa de Oyambre, frecuentada por la alta sociedad de principios de siglo.

Llegamos al final de nuestra hermosa ruta, la localidad de San Vicente de la Barquera que queda a 9 kilómetros de la ría de la Rabia. Conserva su antigua muralla proveniente de la fortaleza que protegía sus alrededores. Existe también una antigua torre que se convirtió en el lugar de culto de muchos feligreses, la llamaron Nuestra Señora de los Ángeles. Su casco antiguo está edificado alrededor de la calle Alta, y donde se concentran los principales monumentos. Al final de la calle nos encontraremos con el ya antiguo Hospital de Peregrinos y la iglesia (que también servía de fortaleza).

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